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Ramón Llull pudo ser autor del misterioso Manuscrito Voynich

Jueves 27 de Junio, 2019
Desde hace siglos, los eruditos tratan de descifrar sin éxito los secretos de un antiguo libro. Un reciente estudio relaciona el Manuscrito Voynich con Ramón Llull.
Josep Guijarro

De la Mallorca de Llull apenas queda nada. Sólo su recuerdo y el nombre del palacio real de la Almudayna que salvo el nombre, se transformó completamente. Y la estatua de Llull, sobre un pedestal que exhibe una inscripción conmemorativa escrita en árabe y hebreo. Ramón Llull es una de las figuras más interesantes de la Edad Media: Escritor, filósofo, místico, misionero, viajero incansable y creador de una corriente filosófica, cuya lógica fue expuesta en su obra Ars Magna, pieza clave para resolver uno de los enigmas históricos y literarios del siglo XX: el Manuscrito Voynich.

Se conserva en la Biblioteca Beinecke, de la Universidad de Yale, en Estados Unidos. Fue adquirido en 1912 por un vendedor de libros antiguos de Nueva York llamado Wilfred M. Voynich que da nombre al extraño ejemplar que nadie ha podido descifrar… Nadie o casi nadie porque Mario Pérez Ruiz, un uruguayo afincado en Barcelona, asegura haber descifrado más de 30 palabras en catalán.

Mario Pérez Ruiz ha encontrado más de 30 palabras escritas en catalán en las páginas del manuscrito Voynich

Pérez Ruiz ya coqueteó con la idea de que el misterioso manuscrito era obra de  Llull en su libro El manuscrito Voynich (Océano Ambar, 2002) donde afirmaba que las páginas de esta obra indescifrable contienen diseños e inventos muy avanzados; desde la pastilla anticonceptiva hasta el diseño del Concorde, el mítico avión supersónico que el pasado año 2003 dejó de volar.

“Mi investigación –asegura- ha sido llevada a cabo como una pesquisa policial. Este libro ha pertenecido a muchos esoteristas a lo largo del tiempo y todos ellos tienen suma importancia: Roger Bacon, John Dee, Rodolfo II, Giordano Bruno e incluso hay una proximidad con Lovecraft… Dentro de esta lista, sin embargo, no aparece  Ramón Llull que es la luz que alumbra a todos los otros, es el maestro. Siendo además contemporáneo de Roger Bacon”.

Ahora Pérez Ruiz ha profundizado en el Ars Magna y el Ars notatoria de Llull para explorar los mundos a los que el mallorquín se asomó; los que pertenecen al alma, al sueño, a los estados de iluminación, a algunas drogas -como la mandrágora o la Amanita muscaria- y los elementos mágicos. Son claves para entender el Voynich un libro que según sus palabras “nos hace trascender”. Sin olvidar la alquimia. “Este misterioso libro hace alusión a la palanginesia –continua explicando- Da instrucciones para crear vida artificial, el homúnculo, a través de la mandrágora.”

De hecho John Dee escribe en el Voynich una anotación que reza: “Estas esfinges sólo obedecen a su dueño”. Las esfinges que aparecen son creaciones de vida artificial, el homúnculo, creado a partir de la mandrágora y modificado genéticamente por la palanginesia (tratamiento alquímico de las plantas). El homúnculo acompañaba al famoso doctor Fausto y sólo obedece a su dueño, a su creador.

El Voynich concentra la visión de la alquimia que tenía Ramón Llull

El Voynich concentra la visión de la alquimia que tenía Llull y que conocemos gracias a su Libro de las Maravillas. Sus ideas del ascenso y descenso del conocimiento (La escalera de Llull) coincide con las observaciones de Bacon, Dee y otros tras poseer el manuscrito.

Según Pérez Ruiz hay otros 14 motivos intelectuales por los que Llull puede ser del misterioso autor del Voynich, entre ellas algunas expresiones catalanas o los meses del año, por no citar la grafía que presenta notables concomitancias entre el Voynich y las obras firmadas por Ramón Llull, también los dibujos del mallorquín guardan notables analogías con el manuscrito Voynich.

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