Se encuentra usted aquí

CORTÉS Y LA CONQUISTA DE MÉXICO

Miércoles 23 de Junio, 2010
Con un escueto ejército y sin un rumbo claro, Hernán Cortés emprendió en 1519 la conquista de un vasto territorio en México, dominado desde su capital, Tenochticlán, la ciudad-lago en la que muchos de aquellos españoles encontraron la muerte y que puso en entredicho el genio de Cortés y sus hombres. Quienes lograron sobrevivir obtuvieron su recompensa: la conquista del Imperio azteca. Este es el escalofriante relato de la conquista. Por: Janire Rámila

Libros Recomendados :
BREVE HISTORIA DE LOS AUSTRIAS
¡ Visita nuestra Tienda !
A la edad en la que los aventureros pensaban en jubilarse, 33 años, Hernán Cortés quiso probar el sabor de esa misma aventura de la que tanto había oído hablar. Para ello, acordó con el gobernador de Cuba, Diego Velázquez, montar una expedición patrocinada casi enteramente con dinero de Cortés y cuyo destino sería la península del Yucatán, tierra ya pisada por los españoles, pero sólo en su costa, por lo que en esos instantes todos la consideraban una isla, y no parte del gran continente americano. La única condición que Cortés puso fue ser nombrado capitán general, lo que en la práctica significaba ostentar el mando absoluto sobre los hombres y el material embarcado.
¿Por qué se escogió ese destino? Como en otras historias parejas, las habladurías recogidas por los indígenas de ciudades plagadas de oro y plata más allá de las montañas, de civilizaciones deslumbrantes y de casas relucientes a la luz del Sol. Y también como en otras historias parejas, quienes codiciaban esos tesoros aseguraban hacerlo en nombre del emperador Carlos V, aunque internamente fuera la avaricia y las ansias de riqueza personal las que empujaran sus corazones.

Con este deseo partió Cortés el 10 de febrero de 1519 acompañado por once navíos, 600 hombres y 300 indios antillanos embarcados como porteadores. En sus bodegas, los primeros 17 caballos que desembarcaron en el continente, y al mando, capitanes de enorme valía como Pedro de Alvarado, Hernández de Puerto Carrero, Gonzalo de Sandoval o Cristóbal de Olid, espléndido soldado este último curtido en las campañas del Gran Capitán, Gonzalo Fernández de Córdoba, que fuera el militar más famoso en los tiempos de los Reyes Católicos.

Lo que mucha gente desconoce es que esta expedición estuvo a punto de no partir, ya que advertido el Gobernador de que Cortés quizá no quisiera compartir con él la gloria de sus conquistas, acudió raudo a puerto para impedir la salida. Afortunadamente, cuando llegó, las naves ya enfilaban el horizonte mientras Cortés le gritaba: “Señor, perdone vuesa merced, porque estas cosas y otras semejantes han de hacerse así, que si se piensan no se hacen”.

La flota desembarcó en la isla de Cozumel sin excesivos contratiempos en la mar. No así en tierra, ya que al poco de pisarla, Cortés tuvo que imponer su valía ante uno de sus capitanes, Pedro de Alvarado, a quien recriminó por haber robado unas gallinas a los indios, advirtiéndole de que no habían llegado hasta allí para rapiñar, sino para asentarse y ampliar el territorio de España allén de los mares.
Otros artículos de:

Añadir nuevo comentario