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Hallan uno de los conos de cabeza del Antiguo Egipto

Jueves 26 de Diciembre, 2019
Muchas han sido las imágenes en la que los antiguos egipcios llevaban conos de cabeza pero hasta ahora, nunca se habían encontrado ejemplos físicos.

Habían muchas representaciones, pero no ha sido hasta ahora que se han encontrado a dos antiguos egipcios con conos de cabeza, realizados en cera, de unos 3.300 años en Amarna, construida por el faraón Akenatón y ocupada durante apenas 15 años, en Egipto. Los mismos arqueólogos habían llegado a pensar que estos símbolos sólo eran detalles, como los halos cristianos.

En Amarna hay miles de tumbas de todo estrato social, de ahí que la investigación, junto con el Ministerio de Antigüedades egipcio, se centrara en este lugar para poder conocer mucho más sobre la gente común del antiguo Egipcio.

Lo curioso del caso es que en el momento en el que encontraron la primera tumba con un sombrero de cono en la cabeza y más tarde otro exactamente igual “confirma que los objetos realmente existieron, aunque aún se desconoce por qué estos conos se incluyeron en los entierros”, escriben los autores del estudio.

Lo que barajan los expertos del Proyecto Amarna, es que posiblemente estos sombreros podrían haberse utilizado para “purificar a los usuarios para que pudieran comprometerse con los rituales y las deidades de la otra vida”. Ellos continúan explicando que “los conos de Amarna brindan la primera oportunidad de investigar una importante tradición del antiguo Egipto que, hasta ahora, ni si quiera estábamos seguros de que existiera”.

Los saqueadores dejaron casi sin piezas con las que estudiar ciudades como Amarna

A pesar de la breve ocupación humana de la ciudad de Amarna, sólo 15 años, la ciudad es extensa, abarca varios kilómetros cuadrados y presenta miles de tumbas. Desgraciadamente para los arqueólogos, los saqueadores dejaron casi sin piezas con las que estudiar, estos lugares. De ahí que sea tan interesante el trabajo que se está realizando desde el 2005 en esa zona para poder comprender la vida de los egipcios comunes, más allá de la élite. Siendo en ese instante en el que aparecieron los esqueletos de una mujer de entre 20 y 29 y la de otra persona que no ha podido saberse el sexo, de entre 15 y 20, que tenían en su cabeza trozos de lo que se pensó que eran los conos.

Al llevarlos aún en su cabeza, no pudieron estudiarlos en profundidad y tuvieron que utilizar sus equipos espectroscópicos para no destruir los accesorios. Se reveló que los objetos eran huecos y que seguro que estaban hechos de cera de abeja.

Aunque el descubrimiento ha sido uno de los hechos más importantes de este tiempo, aún es difícil de saber por qué se incluyeron en estos dos entierros en Amarna y que no se hayan podido encontrar ninguno más, por el momento.

Lo que sí que sabemos, es que Egipto sigue y seguirá dándonos buenas noticias en cuanto a nuevos descubrimientos y más información sobre su civilización.

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