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Los Tercios, el primer ejército moderno de la historia

Jueves 20 de Noviembre, 2014
Los Tercios españoles configuraron la primera infantería moderna de la historia. Se inspiraron en las legiones romanas. Recorrieron toda Europa expandiendo y defendiendo el imperio en escenarios como Italia, África, Flandes, Francia, Portugal, Alemania e incluso Hungría. Obtuvieron todo tipo de victorias a lo largo del siglo XVI y hasta mediados del XVII, convirtiéndose en el germen de los futuros regimientos, batallones y brigadas de los que se componen actualmente todos los ejércitos del mundo. Por: Javier García de Gabiola
Durante mil años, desde la caída del imperio romano hasta finales de la Edad Media, la caballería fue la reina de los campos de batalla. El redescubrimiento del estribo y la llegada de las migraciones bárbaras procedentes de las estepas euroasiáticas, lugares idóneos para la cría de caballos, hicieron que el jinete superara finalmente a la infantería pesada romana, organizada en legiones. El jinete era un guerrero de élite que requería un equipo carísimo, como varios caballos, una armadura y un entrenamiento que podía durar toda la vida, pero aunque por ello su número era escaso, su calidad era muy superior a la del infante.
 
LA INFANTERÍA ESPAÑOLA
En España, la reconquista llevaba un parón de casi dos siglos motivada por las guerras civiles entre nobles y reyes, que hizo que la infantería retrasase su aparición, ya que era más útil un jinete acorazado que pudiera desplazarse a gran velocidad por todo el reino para someter los focos de rebelión que pudieran surgir, que una lenta masa de soldados a la que congregar. Sin embargo, con la consolidación de la monarquía con los Reyes Católicos se retomaron las campañas de la reconquista con la guerra de Granada, en las que el objetivo no era vencer al enemigo sino conquistar y colonizar todas y cada una de sus ciudades y fortalezas. Con ello, en España resurgió la guerra de asedio, en la que el infante y la artillería eran más útiles que el jinete, y nuestro país se puso a la altura de las demás potencias europeas, en las que el modelo de infantería de piqueros  suizos era el predominante. 
En 1536 Carlos V crea las tres primeras unidades orgánicas de la historia: los tres Tercios de Nápoles, Lombardía y Málaga
 
Sitio de Gravelinas
España también siguió el modelo de piqueros suizo, pero nuestra experiencia en guerra de asedio hizo que se valorasen otras armas como las espingardas y más tarde los arcabuces. Aunque un arquero podía disparar 6-10 veces por minuto frente a 1 o 2 de los tiradores españoles, sin embargo el arquero tenía un poder de penetración y distancia de fuego menor, y era mucho más fácil entrenar a un tirador que a un arquero. Con ello, en las guerras de Italia, Gonzalo Fernández de Córdoba en 1495 tuvo la genial idea de mezclar en un solo cuerpo de 5.000 soldados de infantería a piqueros, infantes con escudo y espada, y tiradores, con un pequeño complemento de jinetes. Quizá sin saberlo, Gonzalo había reproducido la estructura de la legión romana, formada por 5.000 soldados, parte de infantería pesada, otros tiradores (los vélites, que eran honderos y arqueros) y un grupo de jinetes para labores de exploración. Tras unos inicios titubeantes –Gonzalo fue derrotado por la caballería francesa y los piqueros suizos en Seminara–, después nuestro Gran Capitán destrozó a estas mismas fuerzas de nuevo en Seminara, en Ceriñola y en Garellano (1503). Los tiradores hispanos, los grandes olvidados de los ejércitos europeos, destrozaban a los piqueros o a los jinetes antes de que llegaran al choque, de modo que cuando por fin entablaban contacto con los piqueros españoles, estos les rechazaban fácilmente, y luego la caballería les perseguía en la retirada. Acababa de nacer la cooperación entre armas como se la concibe hoy en día, otra invención española.
Poco a poco el sistema español fue siendo imitado en todos los ejércitos de la época, pero en el ínterim, España pudo conquistar Nápoles, Milán, vencer en Bicoca (1522) y Pavía capturando al rey de Francia (1525), saquear Roma y rechazar a los turcos (1529). Es entonces cuando Carlos V realizó otra innovación que revolucionará a los ejércitos y el arte de la guerra: la aparición del Tercio.
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