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Un lord tras las huellas de Felipe II

Miércoles 27 de Febrero, 2019
Un pequeño repaso a su biografía nos da una pista de ante quién estamos: a mediados del siglo XX formó parte del cuerpo diplomático del Reino Unido, pero dejó su trabajo en 1956. Justo después, profundizó en la guerra civil española, sobre la que en 1961 publicó un libro inmortal y que tuvo influencia dentro y fuera de nuestras fronteras. A partir de entonces, el diplomático e historiador se convirtió sólo en historiador, pese a que, años después, Margaret Thatcher le reclamó para formar parte de su equipo de asesores. Ahora, acaba de publicar una obra monumental sobre el personaje más poderoso que conocieron los tiempos: Felipe II. Es decir, El señor del mundo. Por: Bruno Cardeñosa
Historia de Iberia Vieja Felipe II, Hugh Thomas

Si el diablo está detrás de los datos, es el diablo quien escribe sus ensayos. Pero este diablo es especial: es uno de los historiadores más ilustres del planeta. Sus trabajos han sido alimento cultural en épocas difíciles; se convirtieron en objeto a esconder bajo las baldosas, pero ni siquiera escondidos se pudo frenar su influencia. Su visión de la guerra española, publicada en 1961 bajo el nada pomposo título de La Guerra Civil española, explicó muchas cosas sobre el conflicto, sobre sus causas y desarrollo, también sobre sus consecuencias, hechos e informaciones que gran parte de la población desconocía en su momento. Y que nadie piense que Hugh Thomas es una persona que rompa moldes, ni que se posicione con rotundidad; es más que prudente, y si decide agarrarse a la excepción, lo hace sobre la base de la información, y porque ésta está del lado de la verdad.

La historia de su libro sobre el conflicto español es fascinante. Evidentemente, no se publicó en España, sino en Inglaterra y Francia, desde donde llegaron muchos ejemplares de forma clandestina. El éxito de su trabajo cambió para siempre su vida, puesto que los hechos le condujeron a convertirse en lo que finalmente fue: un historiador de referencia para todos. Una de sus aportaciones tenía mucho que ver, más que con el discurrir del conflicto, con la sociedad española de entonces, en donde no había conservadores y progresistas, sino que había revolucionarios y contrarrevolucionarios. Quizá ese cóctel fue el ingrediente explosivo necesario para que después pasara lo que pasó, que para él tuvo mucho más que ver con una lucha de clases que con una lucha de diferentes ideas políticas. 

Le sorprende que, mientras en países como el suyo esa diferencia de clases era mayor -era y es-, allí nunca ha ocurrido lo que aquí pasó. Cada día que pasa se explica menos lo que sucedió.

Es conservador, profundamente conservador, incluso cuando militaba en las filas de los partidos políticos más progresistas del Reino Unido, cuando tenerlo en sus filas era poco menos que una carta de presentación de cultura y dignidad social. Después, cambió de bando, se afilió al Partido Conservador y desde allí siguió haciendo lo mismo. Buscaba ayudar, en la medida de lo posible, a que su nación siguiera siendo lo que fue en el pasado. “Ahora soy independiente, pero sobre todo... historiador”. Cristiano y monárquico, aquí y allá, hasta la médula ambas cosas, fue llamado por el servicio diplomático de su país para echar una mano en sus relaciones con los países de habla hispana, que se convirtieron en su “foco” de estudio. Luego, dejó los pasillos de los palacios oficiales, dejó los despachos en los que teóricamente se entabababan buenas relaciones... y aún así, su poso fue bueno en ambos bandos, tanto que lo nombraron barón de Swynnerton y lord. Nada menos. Hoy, Hugh Thomas es más que Hugh Thomas. Es, nada menos, que... Lord Thomas. Es barón Thomas.

Hace pocas semanas veía la luz su nuevo trabajo, que en realidad es el tercer tomo de su trilogía sobre el imperio español que dominó el mundo desde el descubrimiento de América, en la que aborda el imperio español bajo Carlos V y Felipe II. Su nueva obra se titula El señor del mundo . Ese señor no es otro que Felipe II, en cuyo imperio no se ponía el sol, decían. Era tan grande como voluminoso y docto es su trabajo, que ocupa varios cientos de páginas, parte de ellas dedicadas a apéndices llenos de datos y a bibliografía. Todos esos trabajos han estado presentes en el sótano de su mansión en el barrio de Notting Hill de Londres, en donde vive junto a su mujer y cuenta con la ayuda de una asistente de origen español, que le ordena la agenda, las notas y todo su saber. Allí se encontraba cuando charlamos con él y cuando ofreció una de las pocas, poquísimas entrevistas, que ha concedido.

Sobre la figura de Felipe II quizá se ha escrito más que sobre la figura de cualquier otro dirigente español. Puede afirmarse sin temor que es una de las obras más completas y mejor desarrolladas que existen sobre un personaje que, para Thomas, fue casi ejemplar.


Una de las grandes aportaciones de Thomas –y repetimos, que no es de los que pueda considerarse como poco atrevidos a la hora de decir lo que hay que decir– es que las conquistas españolas fueron un poco más pacíficas que las que realizó, por ejemplo, su propio país. “El mestizaje fue la mayor obra de arte lograda por los españoles en el Nuevo Mundo: una mezcla entre lo europeo y lo indio”.

Si te apasiona la historia del reinado de Felipe II te interesará conocer a Ana de Austria, su último gran amor y quien garantizó la continuidad de la dinastía. 

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