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La Armada explora un pecio de Felipe II hundido en Galicia

Miércoles 26 de Junio, 2019
Después de 420 años hundido, se ha podido explorar un barco de la armada de Felipe II en Galicia, el mejor exponente de la construcción naval del siglo XVI.

Su nombre era el San Giácomo di Galicia y se trataba de un buque de 34 metros de eslora con una capacidad de carga de 1.200 toneladas. Se sabe que en él podían viajar hasta 400 personas, de las cuales 100 eran tripulantes.  El destino final de este barco que partía como almiranta de otras cuantas, era Falmouth en Cornualles, quiso que el mal tiempo les hiciera imposible llegar a aquellas tierras más, cuando este navío tuvo que vérselas con tres barcos flamencos y uno inglés. Finalmente decidieron refugiarse en la ría de Ribadeo quedándose allí hasta que el 13 de noviembre de 1597, fecha en la que el barco, por causas que aún se desconocen, se hundió.

Desde hace tres semanas, el arqueólogo submarino Miguel San Claudio que es el director de la cuarta prospección que se ha realizado sobre el buque que descubrió en 2011 mientras dragaba el canal del muelle dice que “Habrá un antes y un después del galeón de Ribadeo. Va a ser citado cada vez que se hable de construcción naval en el siglo XVI. Este galeón va a pasar, sin duda, a los libros de historia” el doctor en Ciencias de la Antigüedad continúa comentando que el barco “es el mejor exponente que conocemos de toda la construcción naval del siglo XVI”.

El San Giácomo di Galicia es el mejor exponente de toda la construcción naval del siglo XVI

Además de la información que se ha conseguido gracias a estas intervenciones arqueológicas bajo el mar, ha sido importantísimo el trabajo realizado en el archivo de Simancas ya que con todos esos datos se han podido cotejar cosas tales como el hecho de que la madera viene de las laderas del Vesubio, en Nápoles, gracias un análisis de la misma y los documentos del archivo.

Pero lo más importante de este pecio, no es sólo los tesoros que se hayan podido encontrar, que son más bien escasos, tipo una rueda de cureña de artillería del siglo XVI que después de ser fotografiada se volvió a tapar o un peine, que sí fue recuperado para no ser diana de un expolio innecesario. Lo interesante del caso es la posibilidad de poder desentrañar su arquitectura naval, ya que justo en aquella época, siglo XVI, fue cuando se comenzó la expansión marítima de buques hispano-portuguesas que hizo que el dominio del mundo fuera de la Península Ibérica durante siglos.

En el siglo XVI empezó la expansión marítima de los buques hispano-portugueses

De esta manera, se han podido estudiar el diseño y ensamblaje del pecio, con maderas perfectamente encajadas de un grosor de 12 centímetros, que ya da una idea de la categoría que tenía el barco. Además, el casco, para que nos hagamos una idea, estaba forrado con plomo para que fuera más veloz.

Dado lo increíble del descubrimiento, se ha conseguido reunir a los mejores especialistas del mundo para estudiar el navío ya que son conscientes de la magnitud del hallazgo. La intervención ha sido sufragada por la Xunta con 21.000 euros y la colaboración del Institute of Nautical Archaeology estadounidense, que aportó 5.000 euros. También colaboraron buzos de la Armada para controlar toda la zona y así tener más seguro el barco.

“Lo que es necesario es continuar con el trabajo, seguir aprendiendo, conseguir nuevos datos, pero para eso necesitamos una infraestructura adecuada. Lo que no vamos a hacer es poner en riesgo el pecio o los objetos que contiene para excavar. Si nuestra generación es incapaz de gestionar esto, a lo mejor es preferible dejar que venga otra capaz de hacerlo, pero lo que es necesario es garantizar siempre la protección del yacimiento y en eso estamos” declara Miguel San Claudio.

Y en eso es en lo que están, de momento, ocultando el San Giácomo di Galicia bajo las arenas de la ría hasta que estemos preparados para poder cuidar y no destrozar nada de este fantástico pecio. Un navío que nos dará muchísima información sobre la armada que, una vez, conquistó el mundo conocido.

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