Se encuentra usted aquí

El Valle de los Caídos en 10 claves

Jueves 24 de Octubre, 2019
El monumento de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, a unos ocho kilómetros del núcleo de San Lorenzo de El Escorial, es noticia mundial por la exhumación de los restos de Franco, inhumado allí en 1975. Repasamos aquí la historia del Valle de los Caídos en diez claves. Por: Alberto de Frutos
El Valle de los Caídos en 10 claves

1. Grandes nombres de la arquitectura
Los arquitectos Pedro Muguruza y Diego Méndez, quien asumió la dirección de las obras en 1950, fueron los artífices de la construcción. Una escalinata de cien metros de anchura conduce a otra de poco más de sesenta que lleva, a su vez, a la puerta de la cripta. La pieza más imponente del conjunto es la cruz, con una altura de ciento cincuenta metros y que está formada por un basamento con las figuras de los cuatro evangelistas, de dieciocho metros de altura cada una, y las imágenes de las cuatro virtudes cardinales, obras de Juan de Ávalos. La portada de la basílica, de Fernando Cruz, es de bronce y sobre su cornisa se encuentra otro grupo escultórico de Ávalos: la Piedad. Otras partes de gran valor son la cripta; la reja; la cúpula del crucero, con un mosaico de Padrós; y la nave de cuatro tramos, que alberga en sus muros escenas del Apocalipsis de San Juan. En 1957, Méndez apuntó en una entrevista que las obras para erigir este mausoleo habían sido toda una pesadilla…

2. ¿Cuánto costó?
Según las investigaciones del hispanista Raymond Carr, el coste económico ascendió a unos 1.000 millones de pesetas, seis millones de euros actuales excluida la inflación. Por si fuera poco, y de acuerdo con los datos del Gobierno, el coste de mantenimiento se cifra en 1,8 millones de euros anuales, en que se incluyen las partidas de seguridad, suministro y personal y la correspondiente subvención a la abadía. Los informes técnicos que hay sobre la mesa recomiendan una rehabilitación que rondaría los 13 millones de euros, con el fin de evitar su deterioro y los consiguientes riesgos para los visitantes.

3. La inauguración
Se cumplía el primer aniversario del fin de la Guerra Civil cuando un decreto dispuso la erección de un enterramiento colectivo para honrar la memoria de los caídos durante la contienda –como se dijo entonces, “dedicado a los héroes y mártires de la Cruzada que legaron una España mejor”–. Las obras concluyeron en 1958 y la inauguración oficial tuvo lugar el 1 de abril de 1959, coincidiendo con el vigésimo aniversario del fin del fratricidio. Franco, bajo palio, y su mujer, Carmen Polo, asistieron al acto con el Gobierno en pleno, y el jefe de Estado dio un discurso en el que insistió que “nuestra guerra no fue, evidentemente, una contienda civil más, sino una verdadera Cruzada”, y concluyó con un sonoro ¡Arriba España! La prensa de la época señaló que unas 40.000 personas aclamaron incesantemente al Caudillo.

4. ¿Obreros o esclavos?
Si bien los directores de las obras fueron los arquitectos Pedro Muguruza, fallecido en 1952, y su discípulo Diego Méndez, el monumento lo construyeron en su mayoría presos republicanos, a cambio de redención en su condena, de acuerdo con la orden de 7 de octubre de 1938 según la cual “cada día de trabajo le vale al recluso por dos de cumplimiento de condena”. El profesor Alberto Bárcena subraya que el sistema contemplaba que los obreros trabajaran ocho horas diarias y descansaran los domingos. En total, pasaron por aquí unos 3.000 presos, que previamente habían rellenado una instancia en su prisión de origen (no todas pudieron ser atendidas debido al elevado número de solicitudes). El Patronato Nacional de Presos y Penados les pagaba un jornal que, en todo caso, mejoraba las condiciones de las cárceles o campos de concentración que dejaban atrás. Los médicos del Hospital del Valle de los Caídos también eran presos. La otra cara de esta funesta moneda es la tasa de siniestralidad que se dio en la construcción del monumento, por factores tales como la dificultad de la obra –una abadía construida a gran altura sobre terreno rocoso–, su dilatación en el tiempo –unos 18 años, lo que hizo recelar a Franco de que los masones estaban detrás de los retrasos– y la legislación en materia de seguridad laboral, que brillaba poco menos que por su ausencia. Según el libro de Bárcena Los presos del Valle de los Caídos (2015), durante los años que duraron las obras murieron entre 14 y 18 personas, aunque hay autores que elevan la cifra –exageradamente– a 27.000. Testigos presenciales como el médico preso Ángel Lausín, que permaneció en el recinto durante la práctica totalidad de su construcción, sostienen que hubo 14 o 15 bajas.

5. El monasterio y el noviciado
En 1957 se proyectaron el pórtico posterior y el claustro, el monasterio y el noviciado, y las obras concluyeron tan solo un año después. La abadía benedictina y los otros edificios anexos –entre ellos la biblioteca y la hospedería–, se encuentran en una amplia explanada en el lado opuesto del acceso al monumento. Ese mismo año de 1957, concretamente el 23 de agosto, se expidió un Decreto-Ley por el que se creaba la Fundación de la Abadía del Valle de los Caídos. La orden benedictina gestionaría el monumento, tras la solicitud que habían formulado en 1955 al abad del monasterio de Silos, también benedictino. El convenio se oficializó mediante un breve pontificio emitido por Pío XII el 27 de mayo de 1958, y la orden asumió, entre otras tareas, el mantenimiento del culto, la dirección de un centro de estudios sociales y el cuidado de la hospedería. Desde 2014, tras suceder al abad Anselmo Álvarez Navarrete, procedente de Silos, el prior-administrador es Santiago Cantera, nacido en 1972. Antes de ingresar en la Iglesia, Cantera se dedicó a la política y fue candidato por Falange en las elecciones generales de 1993 y en las europeas de 1994. En el cementerio de la abadía hay enterrados cuatro abades y trece monjes.

6. Las tumbas de Primo de Rivera y Franco
El crucero de la basílica muestra varias esculturas de las fuerzas de los distintos ejércitos, obras de Antonio Martín y Luis Antonio Sanguino. No es posible sustraerse al contexto histórico en el que se alumbró este conjunto monumental: frente al Altar Mayor, hecho con granito pulimentado, se encuentra la tumba de José Antonio Primo de Rivera, fundador de Falange Española, cuyos restos se trasladaron allí desde el monasterio de San Lorenzo de El Escorial en 1959. Tras su sepulcro se halla la lápida de Francisco Franco, quien fue inhumado en la basílica el 24 de noviembre de 1975. Tal como afirma José Luis Hernández Garvi en Ocultismo y misterios esotéricos del franquismo, “Franco siempre tuvo muy claro qué era lo que quería para el que iba a convertirse en un monumento sin parangón en el mundo, aunque dudase entre levantar una pirámide, por descabellada que ahora pueda parecernos la idea, o una catedral de magnitudes colosales”. Su fosa está revestida con chapas de bronce en las que aparecen varios emblemas.

7. Los otros enterrados
Aparte de Primo de Rivera y Franco, yacen el conjunto los restos de otras 33.831 personas, aunque solo 21.421 están identificadas. El mismo día de la inauguración, el 1 de abril de 1959, un total de 8.746 personas hallaron sepultura en el monumento, y la mayor parte de los ingresos, un 99% del total, se efectuaron entre el mismo 1959 y 1971. Las últimas entradas registradas datan del 3 de julio de 1983. Acerca de la procedencia de los restos, cabe señalar que son de todas las provincias españolas excepto de A Coruña, Ourense y Santa Cruz de Tenerife. La mayoría de los enterrados son hombres, pero hay más de 100 mujeres (menos del 0,5% del total).

8. La polémica
El espíritu de concordia de la Transición quiso dejar atrás la España de los vencedores y vencidos, que había aplomado a nuestro país durante casi cuarenta años. Sin embargo, la tesis de que, para cerrar las heridas del pasado, no había que olvidar sino poner de relieve el dolor de las víctimas del franquismo, se fue abriendo paso y cristalizó, a finales de 2007, con la Ley de Memoria Histórica, que para algunos vino a abrir la caja de Pandora y para otros sentó las bases de una justicia largo tiempo preterida. En noviembre de 2010, el Foro por la Memoria de la Comunidad de Madrid y el Foro Social por la Sierra de Guadarrama reclamaron la voladura inmediata del Valle de los Caídos, en tanto que una parte de la sociedad entiende que el monumento forma parte de nuestra historia y hay que preservarlo.

9. El entorno natural
Situado en el valle de Cuelgamuros, en el risco de la Nava de la sierra de Guadarrama, a unos ocho kilómetros de El Escorial y no lejos del límite con la provincia de Ávila, se accede a él mediante una carretera de peaje. El valle tiene una extensión de 1.365 hectáreas, y por él discurre un afluente del río Guadarrama, el Guatel Primero. La piedra más abundante en la zona es el granito y la flora y la fauna son sobresalientes. Desde 1982, Patrimonio Nacional administra el conjunto, el quinto más visitado de sus “propiedades”, que reporta unos dos millones de euros a las arcas del Estado. Durante este verano, sus visitas se han incrementado en un 50% respecto al mismo período del año anterior, por la polémica del traslado de los restos de Franco. A su vez, la hospedería de Santa Cruz, con 120 habitaciones “de estilo austero y monástico”, abre sus puertas por unos 45 euros la noche y dispone de restaurante, garaje y una biblioteca de 20.000 volúmenes.

10. ¿Un monumento esotérico?
Uno de los libros bíblicos más oscuros para el entendimiento humano es el Apocalipsis de San Juan. Pues bien, en la basílica del Valle de los Caídos hay continuas referencias a estas páginas en los ocho tapices flamencos del siglo XVI, si bien los expuestos son copia del XX. Los arcángeles que flanquean las tumbas más célebres –las de Franco y Primo de Rivera– han sugerido un sinfín de especulaciones esotéricas. El judío Azrael –San Uriel en la Edad Media cristiana– desprende según la leyenda un halo femenino y era el encargado de presentar a los difuntos a Yahveh. A su vez, la escalinata de acceso la forman diez peldaños –¿los diez niveles que recoge la cábala para adquirir la sabiduría?–, en tanto que a la cripta se llega por una escalera de ocho, como la estrella de Salomón en la tradición hebrea. En Franco, Top Secret, José Lesta y Miguel Pedrero afirman que “si se une en línea recta la basílica del Valle de los Caídos y la capilla mayor de San Lorenzo del Escorial, descubrimos que justo en el punto intermedio, se encuentra el sagrado monte Abantos, mítico lugar de adoración de los pueblos iberos y centro de leyendas ocultistas de toda la zona”.

Otros artículos de:

Añadir nuevo comentario