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El poder en la sombra del gobierno invisible

Lunes 22 de Julio, 2019
Han pasado 100 años desde el final de la Primera Guerra Mundial. Aquel conflicto, que acabó con la vida de más de diez millones de europeos, fue el comienzo de una nueva época. Los “sabios” de los grupos de ideólogos se reunieron en secreto en París para imponer sus ideas en el Tratado de Versalles, y sentó las bases para que se produjera la Segunda Guerra Mundial.
El poder en la sombra del gobierno invisible

El 18 de enero de 1919 comenzaron en París las negociaciones para poner fin a la Primera Guerra Mundial. El objetivo era establecer las condiciones de la derrota de Alemania, país al que se presentó el pliego de acuerdos con el objetivo de que lo firmase ¡sí o sí!

El texto definitivo –conocido como Tratado de Versalles– se firmó el 28 de junio de ese año 1919 y establecía que Alemania era el país responsable de la guerra. Esto implicaba que perdía el dominio sobre sus colonias, se le obligaba a reducir su ejército, se le prohibía adquirir nuevas armas pesadas y se le imponía pagar a los países vencedores los gastos que había generado el conflicto.

Además, las negociaciones sirvieron para crear la Sociedad de Naciones, la organización internacional que tenía por objeto establecer medidas para evitar conflictos que pudieran generar nuevas hostilidades. Fue un fracaso, puesto que la débil paz impuesta provocó que las heridas no se cerraran. Finalmente, apenas dos décadas después, comenzó la Segunda Guerra Mundial.

Mientras se celebraban las reuniones, algunos de los representantes de Estados Unidos y Reino Unido aprovecharon su estancia en París para dar forma al futuro sistema de think-tank. Esta red de grupos de influencia escribe la ideología que debe tener el poder a la hora de dirigirse a la opinión pública y forma parte de eso que hemos venido a definir como el gobierno en la sombra. Lo hicieron durante una reunión que celebró la noche del 19 de mayo de 1919 en el Hotel Majestic de París. Puede decirse que aquel día nació la estructura de los grupos discretos que fabrican ideas y planes de futuro para quienes ocupan el Poder. En definitiva, aquel día amaneció el gobierno invisible en el que acabarían convirtiéndose estos grupos.

El Tratado de Versalles imponía que Alemania se tenía que considerar culpable de la guerra y pagar a los vencedores. Era 1919. Hasta el 2010 no acabó de pagar.

Paradójicamente, el alumbramiento tuvo lugar en París, la ciudad en la que también habían emergido los principios de libertad, igualdad y fraternidad. Y aunque te cueste creerlo, hay muchas personas que detestan esta noble tríada. Todavía quedan muchos asuntos y nombres propios por desnudar…

Contubernio en el hotel Majestic

La cita fue organizada por Edward Mandell House, uno de los personajes más importantes de la política americana de comienzos del siglo XX. Su familia era una de las más adineradas y mejor relacionadas de Texas. Gracias a ello se convirtió en la «sombra» de algunos políticos relevantes, especialmente del demócrata Woodrow Wilson, que fue elegido presidente de Estados Unidos en 1912.

A partir de ese momento, el llamado coronel House –liberal y conservador, pese a estar enrolado en el Partido Demócrata– pasó a convertirse en el hombre con más influencia en la Casa Blanca, lo que permitió a las grandes fortunas del país tener un nexo directo con el Poder. Como consecuencia de ello, ambos crean la Reserva Federal, un sistema de protección entre los grandes bancos para planificar estrategias comunes y hacer frente a las posibles crisis, aunque no supieron –o no quisieron– hacer frente a la depresión del 29, que desestabilizó el mundo.

También se enfrascan en preparar desde 1915 la política exterior de Estados Unidos, que incluiría incluso la licencia para invadir México o anexionarse Haití, según refleja el documento oficial Los objetivos de la guerra y las cláusulas de paz que requieren. El propio House había sido el encargado de diseñar en 1917 un grupo secreto denominado The Inquiry o Comisión de Investigación, formado por 125 personalidades de las finanzas y el mundo universitario. A los «sabios» del grupo se les encomienda la labor de preparar los acuerdos futuros para establecer el acuerdo de paz, pero el presidente Wilson quería que esa paz favoreciera a Estados Unidos por encima del Reino Unido y Francia. “Podremos forzar a ambos países a aceptar nuestra forma de pensar”, diría el entonces secretario de Estado, Robert Lansing, que calificó a la Comisión de Investigación como un “excelente equipo de estudiosos y expertos” para diseñar la ejecución del plan. En función de todos estos antecedentes se puede afirmar que la reunión del Hotel Majestic fue algo preparado y tramado. 

El plan para crear un banco central lo establece en 1908 el entonces presidente Theodore Roosevelt, pero no se hace realidad hasta la llegada de Wilson al poder. Pese a tratarse de una organización privada, el Consejo de Administración o nombra el gobierno. Su presidente es elegido por catorce años. Las grandes fortunas están de nuevo detrás de este consorcio, especialmente J. P. Morgan y los miembros del clan Rothschild –una de las familias más ricas y poderosas del mundo, con gran influencia en la gran banca.

El Atlantismo

El pensamiento de James Shotwell era fundamental y tuvo mucho que ver en la corriente que se iba a imponer. Era, además, un prestigioso historiador canadiense de origen cuáquero, que había trabajado hasta 1917 en el Comité de Información Pública de Estados Unidos, una especie de órgano de propaganda. Además, sería uno de los patrocinadores del instituto Carnegie Endowment for International Peace, uno de los think-tank más relevantes del siglo XX. Mientras, Ignatius Chirol, uno de los cabezas pensantes del lado londinense, tenía una gran relevancia ideológica en la Corona británica. Defensor acérrimo del imperialismo británico, consideraba que las grandes amenazas de su país eran las posiciones contrarias a su colonias y a su poder ideológico sobre el mundo. Había que lograr que lo que pasara en Londres fuera importantes para el mundo entero.

El “Atlantismo” nació tras la Primera Guerra Mundial: la unión de americanos y británicos era una buena forma de situarse a la cabeza del mundo que surgiría en Versalles.

Todos los presentes sabían que los acuerdos que surgieran tras la Primera Guerra Mundial iban a generar nuevos conflictos. Del mismo modo, sabían que una buena forma de situarse a la cabeza del mundo que surgiría en Versalles era ir de la mano, bien unidos y con unos objetivos comunes que defender en cualquier situación. Así pues, el contubernio del Hotel Majestic tenía como objetivo crear «algo» que refrendara el atlantismo y que se mantuviera por encima de cualquier cambio de gobierno en los dos países.

En esas reuniones, al amparo del Tratado de Versalles, nació el “atlantismo”, que es como se conoce internamente a la unión de Estados Unidos y Reino Unido. Según esta teoría, Estados Unido debe ser el “futuro” del mundo y el Reino Unido encabezar las ideas de Europa, al margen de la pertenencia o no a diferentes instituciones oficiales. Desde 1918 pocas cosas han cambiado. El contexto se modifica, pero las columnas que mueven al planeta son idénticas… para los bueno y lo malo, aunque lo bueno y lo malo no es lo mismo para los que mandan que para los mandados.

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