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Paesa, el espía que volvió de la muerte

Miércoles 07 de Septiembre, 2016
El espía Paesa, un histórico de las cloacas del Estado es objeto de análisis de Bruno Cardeñosa aprovechando el estreno de una película sobre su figura que promete reventar la taquilla esta temporada

Detrás de ese tipo sencillo con cara de buen amigo, que usa gafas de pasta de las que se gastaban hace veinte años, se esconde un personaje que se ha manejado como pez en el agua en las cloacas del poder y ha trabajado como espía para algunos de los servicios secretos más importantes del mundo. Tanto es así que su nombre aparece mezclado –y si no está mezclado, antes o después surge– en todos los grandes escándalos, aunque sin duda el más sonado fue cuando gestionó el regreso de Luis Roldán, el ex director de la Guardia Civil, aparenatemente desde Laos. Cobró del gobierno español por ello. Del espionaje. Y posiblemente –eso dicen algunos– se aprovechó también del dinero que había sustraído de las arcas del Estado el propio Roldán, que pagó su peaje a modo de cárcel y vive en la actualidad en el domicilio de sus padres en Zaragoza de modo muy austero.

Simuló su muerte e incluso llegó a publicar su esquela. Era mentira; estaba vivo; ni siquiera resucitó, aunque es capaz de todo. Hablamos de Francisco Paesa, el espía de las mil caras, personaje que es objeto de análisis de Bruno Cardeñosa en el número 135 de Historia de Iberia Vieja. Su vida, una vida de cine, llega ahora a la gran pantalla…

Este otoño, se estrenará un thriller inusual sobre el célebre ex agente de los servicios secretos dirigido por Alberto Rodríguez bajo el título de 'El hombre de las mil caras', basada en el libro del mismo título de Manuel Cerdán.

La última vez que se vio a Paesa fue en 2011 en un aeropuerto de Sierra Leona. Mantenía su aspecto impecable que otrora le había granjeado fama de playboy. Por si lo del caso Roldán, la Operación Sokoa o su relación con los GAL no eran suficientes, recientemente, La Sexta y El Confidencial, los dos medios de comunicación españoles que están difundiendo las empresas offshore creadas por el bufete de Mossack Fonseca encontraron al histórico agente secreto español  implicado en el caso de los llamados Papeles de Panamá, tras crear varias empresas en ese país.

Pero, ¿Cómo empezó todo? ¿Qué sabemos realmente de Paesa?

Cardeñosa desgrana sus inicios Guinea Ecuatorial cuando este país acababa de conseguir su independencia de España.

En aquella época, los servicios de inteligencia españoles controlaban todo lo que pasaba en el Guinea Ecuatorial, que era un onido de espías. No podemos saber si fue en ese contexto o no, pero lo cierto es que Paesa desembarcó allí a finales de los años sesenta y creó una inmobiliaria.

Según revela el reportaje de Historia de Iberia Vieja, Paesa se las ingenió para cometer delitos y salir siempre libre de todos, especialmente en la época en la que su principal “ocupación” fue el tráfico de armas.

Entre los destinatarios de su venta de armas estaba Irán, pero también la banda terrorista ETA, a cuya cúpula logró vender dos misiles antiaéreos.

 

Paesa, sin embargo se haría famoso en 1994 por la operación de retorno de Luis Roldán, ex director de la Guardia Civil y el prófugo más buscado del país. Roldán estaba en París, aunque él se empeñó en hacer creer que estaba en Laos. Pronto se descubrió su mentira, que mantuvo hasta el fi nal; incluso fue en avión hasta Asia y retornó desde allí hacia Madrid. Quien sabía la verdad era…¡Paesa! ¿Cómo? Todavía es un misterio.

Se sabe incluso la cifra que cobró por el “chivatazo”: 250 millones de pesetas de la época, ahora, más o menos, 1,5 millones de euros, que el Estado le pagó gracias a los fondos reservados.

FALSA MUERTE
La película continuó años después, cuando en varias esquelas publicadas en la prensa se notificó la muerte de Francisco Paesa. Al parecer, un infarto había acabado con su vida. El informe médico de la defunción parecía determinante, así como el testimonio de quienes asistieron a su deceso. Incluso sus familiares acudieron a las misas gregorianas que se celebraron en su nombre.

Manuel Cerdán, uno de los periodistas de investigación más reconocidos del país, lo localizó en París: “El muerto está vivo”, publicó. El periodista Antonio Rubio, de El Mundo, también participó de la exclusiva que nacía –como el mismo director de la agencia me confirmó– del trabajo de Método 3, un grupo de detectives que se había convertido en fuente de numerosas informaciones y que estaba al tanto de todo lo que ocurría y de cuyas informaciones surgían los escándalos más sonados. Seguramente ninguna agencia llegó tan lejos. Localizó a Paesa en Luxemburgo, en el número 43 del Boulevard de la Petrusse.

Dijo que su muerte había sido una mal interpretación y desapareció una vez más. ¿Para siempre? Pues no. Y es que en 2004 su nombre apareció implicado en el intento de Golpe de Estado en Guinea, del que se supo años después que se organizó desde Gran Bretaña por Mark Thatcher, el hijo de Margaret Thatcher, con el apoyo de España, ya que la intención parecía ser colocar en el poder a Severo Moto, un refugiado ecuatoguineano que vive exiliado en Madrid. ¿Para quién trabajaba entonces? Tampoco se sabe, aunque se cree que cuando se produjo la intentona utilizaba un pasaporte falso a nombre de un argentino llamado Francisco Pando Sánchez.

Sigue leyendo en Historia de Iberia Vieja nº135 de septiembre de 2016

 

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