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Federico García Lorca consideraba un 'pueblerino' a Miguel Hernández

Jueves 28 de Marzo, 2019
El próximo 5 de abril se presenta en la Biblioteca Nacional un volumen, con 1.152 páginas, editado por EDAF, con el epistolario de Miguel Hernández. 488 misivas, de las que 46 firmadas por él se publican por primera vez y que han sido recopiladas por Jesucristo Riquelme.

“Mi querido poeta:

No te he olvidado. Pero vivo mucho y la pluma de las cartas se me va de las manos.

Me acuerdo mucho de ti porque sé que sufres con esas gentes puercas que te rodean y me apeno de ver tu fuerza vital y luminosa encerrada en el corral y dándose topetazos por las paredes.

Pero así aprendes. Así aprendes a superarte, en ese terrible aprendizaje que te está dando la vida. Tu libro está en el silencio, como todos los primeros libros, como mi primer libro que tanto encanto y tanta fuerza tenía. Escribe, lee, estudia. ¡Lucha! No seas vanidoso de tu obra...”

Esta es la primera y única carta que Federico García Lorca envió a un joven poeta llamado Miguel Hernández a la cual seguirían tres más, que no fueron respondidas por el autor granadino.

Fue un 2 de enero de 1933 cuando los dos se conocieron, Federico tendría 34 años y Miguel 22, en el domicilio del editor Raimundo de los Reyes, que se encargó del primer libro del Alicantino, mientras el granadino estaba de gira con La Barraca, el grupo de teatro universitario que dirigía junto a Eduardo Hugarte. En Murcia estrenarían La vida es sueño, de Calderón y Los dos habladores de Cervantes.

Después de aquel día, la primera misiva que recibió García Lorca fueron los lamentos de aquel jovencísimo poeta que no lograba ver como su primer libro tenía repercusión más allá del periódico La Verdad de Murcia. Quizás le provocó con algunas frases bien rebuscadas para que el autor de “Un poeta en Nueva York” le respondiera. Y aunque así lo hiciera, nunca más le devolvió ninguna de las siguientes cartas.

Según Jesucristo Riquelme, catedrático de Lengua y Literatura y uno de los mayores estudiosos de Miguel Hernández, considera claro que a Lorca le “molestaba la presencia y la insistencia de Miguel. María Zambrano habla de 'alergia' y Aleixandre lo corrobora cuando Lorca repudió su presencia el día que iba a leer La casa de Bernarda Alba en su casa, Velintonia, 3”

Federico García Lorca siempre se portó muy mal con Miguel Hernández, según Jesucristo Riquelme

Además no sólo no le contestaba o le vetaba, sino que “Federico García Lorca siempre se portó muy mal con él. Le tachaba de pueblerino, por su manera de vestir...”

Y, a pesar de ese sentimiento de superioridad que García Lorca dejaba claro con respecto a Miguel Hernández, este último siempre fue vital y animado hasta cuando se escribía cartas con otros autores tales como el mismo Vicente Aleixandre que trataba a Josefina, la mujer de Hernández con un cariño inusitado y además le contaba cómo se encontraba él en su afinamiento en prisión: “Querida Josefina: en el día de hoy le he enviado por giro postal 125 pesetas, que recibirá V. uno de estos [días]. Me alegraré [de que] estén Vds. bien. De Miguel recibo noticias con frecuencia; le envío paquetes de alimentos para ayudarle en la alimentación. Él me escribe siempre animado”.

Una misiva, la de Lorca, que se ha convertido en un documento único en el que se puede demostrar que, aunque en un tono cordial, casi paternal, deja claro que aquel Miguel Hernández que conoció, cabrero, no estaba a la altura de lo que él se consideraba y consideraba que pudieran estar a su alrededor. Aún a pesar de ese frío trato con el que fue dispensado por su admirado escritor, cuando Lorca fue fusilado al de Orihuela no se le escapó nunca ni una mala palabra, ni un pero... Es más, cuando hablaba de él: “La desaparición de Federico García Lorca es la perdida más grande que sufre el pueblo de España. El sólo era una nación de poesía. En su sombra... la que empuja irresistiblemente contra sus asesinos en un violento deseo de venganza”.

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