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¿Envenenó al Papa Juan Pablo I un sobrino de Lucky Luciano?

Martes 26 de Noviembre, 2019
La publicación de un libro escrito por un gánster llamado Anthony Raimondi (“When the bullet hits the bone”), ha revolucionado las teorías conspiranoicas pues asegura que en 1978 fue a Italia con un equipo de sicarios a envenenar al Papa.

Treinta y tres días después de sentarse en la silla de San Pedro, moría el Papa Juan Pablo I. La causa de la muerte del que se prometía como un “revolucionario” de la Iglesia, por querer inyectar aire nuevo a la institución, fue un infarto. O eso es lo que se supone, pues nunca se reveló si se le hizo la autopsia alimentando así las teorías de la conspiración más disparatadas.

Si ya su elección fue controvertida, su lema papal también dio mucho que hablar ya que eligió la palabra “Humilitas” (humildad) y la llevo a cabo en su entronación, descartando la tiara papal en la ceremonia y simplemente aceptando la investidura, no gustando nada su forma de hacer en los círculos más conservadores del Vaticano.

Desgraciadamente, justo 33 días después de aquello, Juan Pablo I fue encontrado muerto en su cama. Ni la familia autorizó una autopsia, ni era normal que a los pontífices se le realizara. Y lógicamente, la forma tan oscura de llevar los asuntos de la ciudad no ayudó a que los rumores y teorías conspiranoicas comenzaran a circular por todas partes.

La muerte del Papa Juan Pablo I alimentó toda clase de conspiraciones

Con el paso del tiempo se supo que muchos detalles de la versión oficial fueron mentira. Tales como que no fue su secretario el primero en encontrarle, sino una de las religiosas que realizaban el trabajo domestico (no fuera a ser que la presencia de una mujer en el dormitorio papal diera que hablar). También, más tarde, la familia reveló que no murió en la cama, sino en su escritorio y que, además, sí se le realizó la autopsia. Para rizar más el rizo, su médico, Da Ros, defendió siempre que su salud era de hierro y que su corazón funcionaba sin problemas.  

Fue Juan Pablo II, a sabiendas de todas las especulaciones que rodeaban la muerte de su antecesor, quien dejó que el periodista John Cornwell investigara el suceso. Las pesquisas dieron como resultado un libro que se tituló “Como un ladrón en la noche. La muerte del papa Juan Pablo I”, cuyas conclusiones decepcionaron a muchos, pues no encontró ninguna pista que señalara el asesinato del pontífice y sí una muerte natural causada por el estrés.

Después de aquello, el sacerdote Jesús López Sáez plasmó las investigaciones que llevó a cabo durante 25 años en el libro que tituló “El día de la cuenta”. Él sí llegó a la conclusión de que envenenaron al papa con una fuerte dosis de un vasodilatador.    

El sobrino del mafioso Lucky Luciano confesó que envenenaron al Papa

Pero es ahora que llegamos a la insólita confesión de Anthony Raimondi, que es sobrino del conocido mafioso Lucky Luciano. Asegura que fue reclutado por Paul Marcinkus, quien dirigía el banco Vaticano para que aprendiera los hábitos del Papa y llegado el momento, echar el veneno en la bebida.

Raimondi afirma, según su libro, que Marcinkus habría actuado así, porque Juan Pablo I iba a desvelar el fraude que se estaba cometiendo por parte de personas que estaban en el Vaticano. Una estafa de mil millones de dólares que alcanzaba a gente con muchísimo poder. El Papa prometió expulsar a “la mitad de los cardenales y obispos del Vaticano” así que, la Mafia tomó partido y él salió mal parado. El sobrino del mafioso continua contando que si “hubiera mantenido la boca cerrada, podría había tenido un reinado largo.

Quién sabe si todo esto es realidad o simplemente otra teoría conspiranoica para explicar el mandato tan corto del papa Juan Pablo I.

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