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Se descubren dos dólmenes en el Pirineo Aragonés

Miércoles 13 de Noviembre, 2019
Un equipo de CSIC encontró el pasado verano, a 2.100 metros de altitud, en el Parque Natural de los Valles Occidentales en Huesca, dos dólmenes prehistóricos.

Un equipo de arqueólogos ha terminado un trabajo de investigación que se inició este verano. La zona de estudio fue en la Comarca de la Jacetania, en Aragón, y lo que se pretendía era completar el catálogo de monumentos megalíticos en el Parque Natural de los Valle Occidentales en Huesca. Lo que ha dado un fantástico resultado, el hallazgo de dos dólmenes que se han situado a más de 2.100 metros de altitud. Los más altos del Pirineo Aragonés.

Los dos dólmenes, situados a 2100 m de altitud son los más altos del Pirineo aragonés.

El trabajo de investigación ha ido de la mano de Jorge Canosa Betés, y ha añadido este descubrimiento a otros cincuenta monumentos prehistóricos conocidos anteriormente. Ahora todos ellos pasarán a ser incluidos en el inventario del Gobierno de Aragón. Siendo el parque natural, una de las zonas del Pirineo con mayor densidad de sitios arqueológicos documentados.

“Con estos nuevos monumentos catalogados, se consolidan como una de las áreas con mayor densidad de este tipo de sitios arqueológicos de todo el Pirineo, todos perfectamente visitables y con posibilidades para todos los públicos. Así, algunos apenas suponen un paseo de cinco minutos desde la carretera mientras que, quienes prefieran desafíos mayores, pueden realizar largas caminatas para llegar a monumentos de mayor altitud”, declara Jorge Canos.

El Pirineo aragonés posee la mayor densidad de sitios arqueológicos documentados

Según Canosa, estos nuevos dólmenes que se han descubierto están cerca de puerto Vernera, en dirección a la zona de Aínsa, a 2.120 y 2.117 metros de altitud, respectivamente, y están formados por un túmulo circular de unos 15 metros de diámetro y una cámara funeraria sencilla de grandes losas anaranjadas. El investigador destaca que “está completamente desmoronada, y ninguna de las losas sigue en pie, pero pese a todo no hay signos evidentes de saqueo, por lo que no se puede descartar la posibilidad de que todavía se conserven restos humanos y de ajuar en su interior”.

Los trabajos que se han estado realizando durante todo ese tiempo en la zona, están dirigidas a estudiar los grupos humanos del neolítico que poblaron con sus rebaños estas zonas de pastos y los dólmenes que levantaron para enterrar a sus difuntos en lugares cuya elección no fue casual, según asegura Canosa.

Y no lo fue, puesto que el clima de alta montaña no permitía que los grupos humanos se asentaran por la zona no más de unos meses y al no tener fronteras, reglamentos y límites formales esta era una forma de reclamar territorio. Con las tumbas de sus fallecidos dejaban claro que, durante mucho tiempo ellos, su familia, habían estado pastando por esos lugares. Así que la colocación de estos dólmenes era más estratégica que otra cosa.

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