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Los reyes de Asturias urdieron un plan para convertir Zamora en Numancia

Martes 23 de Julio, 2019
Un reciente estudio demuestra que Zamora tergiversó la historia inventando y falsificando pruebas, para convertirse en la ciudad de Numancia para así poder conseguir ser sede episcopal.

Fue en el siglo X cuando los reyes de Asturias urdieron un plan para convertir la bonita ciudad de Zamora en la invencible Numancia celtíbera que resistió los envites de las hordas romanas durante 18 años. Y es en el estudio presentado por el doctor en Historia Medieval Josemi Lorenzo “El ladrillo de Zamora, existencia, desaparición, reparación y destrucción de la prueba material de que Zamora fue Numancia” que se ha publicado en el Anuario del Instituto de Estudios Zamoranos Florián de Ocampo, donde finalmente se cierra ese capítulo, que no pudo hacerse ni cuando se encontró la verdadera ciudad de Numancia en Soria.

De la mano del mismo rey, en “La crónica de Alfonso III”, fue donde se introdujo un dato que hizo que la historia de ese momento cambiase: la ciudad era, en realidad, Numancia. Palabra de rey. ¿Y esto por qué se hizo? Pues en realidad todo fue una argucia para poder conseguir una sede episcopal en la ciudad del Duero. Así que el mismo rey de Asturias fue el causante de tal confusión.

Lorenzo lo explica así: “Fueron los intereses del reino los que hicieron apropiarse de la historia y del mito de Numancia para hacer a la ciudad de Zamora heredera de las glorias antiguas. Al estar la ciudad junto al Duero (como Numancia) y el desconocimiento leonés de las lejanas tierras sorianas, fue fácil la mistificación. Incluso diversos autores zamoranos mantuvieron esta versión durante siglos, haciendo oídos sordos al humanista Florián de Ocampo (1499-1588), zamorano por cierto, que ya defendía que el cerro de Garray (Soria) ocultaba la Numancia real”.

En 1612 aparece un ladrillo en que se podía leer ONUMACIA para vincular Zamora a la mítica ciudad resistente a los romanos

Pero para rizar el rizo en esta rocambolesca historia, fue Francisco Mosquera Barnuevo quien en 1612 hace aparecer otro polémico factor: un ladrillo en el que se podía leer “ONUMACIA”, quedando claro así que Zamora era esa ciudad. Pero el escritor de “La numantina”, que era soriano, creyó que ese ladrillo era falso y, además, creado por un obispo que lo dejó exactamente para que fuera encontrado “por casualidad” en Zamora.

“En realidad” apostilla Josemi Lorenzo, “Zamora quería capitalizar dos de los tres integrantes de la triada que en el siglo XIX se presentaba como fundacional de España: Numancia, Viriato y Sagunto. Los zamoranos sostenían que el caudillo lusitano había nacido en su ciudad”

Estudiado, el ladrillo por epigrafistas y arqueólogos, tanto unos como otros estaban seguros de que no tenía nada que ver con una pieza que fuera la que daba el nombre de Numancia a la ciudad. Después de que hubiera pasado por muchas manos finalmente la pieza fue colocada de nuevo en la sala de plenos del ayuntamiento, pero fue en 1903 cuando Manuel Gómez-Moreno y Elena Rodríguez-Bolívar, intentando redactar el “Catálogo monumental” de la provincia, pidieron poder ver ese ladrillo cuando no apareció por ninguna parte. Había desaparecido y sin ninguna explicación. Un informe de aquella época tiene entre sus datos una explicación sencilla, o eso parece, para aquella desaparición, al parecer durante unas reformas en el Ayuntamiento dado que aquellos pensaron que simplemente era un escombro y no sabían nada sobre aquella historia.

Eso es lo que los documentos dicen, pero ¿no sería una maniobra para enterrar este asunto y así no remover más algo que ya se sabía sobradamente falso? Quién sabe.

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