Se encuentra usted aquí

Piedra a piedra: el mundo de los dólmenes

Martes 13 de Agosto, 2019
Los dólmenes y megalitos del sur de la península Ibérica siguen suscitando el interés de expertos y profanos. El escritor José Ruiz Mata aporta en "Megalitismo" (Almuzara, 2018) una nueva visión sobre el origen de este fenómeno y desentraña la raíz común de las antiguas civilizaciones.
Piedra a piedra: el mundo de los dólmenes

Si nos fijamos en un mapa en el lugar que ocupan las ciudades de Asta, Huelva, Lisboa, Oporto, las rías gallegas, Burdeos, la región de Bretaña, Amberes, Hamburgo, Dublín, Londres o Bristol, comprobaremos que todos esos sitios, y algunos más, comparten varias particularidades:

1. Son ciudades que están construidas en el fondo de una ría, viven del mar, pero se protegen de él.

2. En esos lugares, o en sus cercanías, existen restos megalíticos y yacimientos de vaso campaniforme y espadas en lengua de carpa.

3. El cultivo de la vid es importante en todas esas zonas donde el clima lo permite.

4. El nombre que nos ha llegado de esos territorios tiene que ver con la palabra gal: Portugal, Galicia, Galias, País de Gales; del nombre original de Tartesos no queda más que la denominación griega. De todas maneras, el nombre de Gadir o Gades nos presenta también un sugerente “Ga”.

5. Los pueblos que allí moraban tenían comercio con los megalíticos.

6. Dan a la costa atlántica.

7. El gen R1b (celta-vasco) es mayoritario en sus habitantes.

Estas características nos sugieren que se trata de una misma civilización que ocupa todo el frente atlántico europeo, un pueblo navegante, que conoce el vino y edifica monumentos con grandes piedras.

Nuestra hipótesis es que un pueblo, de amplia cultura, dejó su tierra en África a causa de alguna catástrofe marítima y viajó hacia el norte, pasó el estrecho de Gibraltar y vino a asentarse alrededor del lago Ligustino. En este lugar privilegiado desarrolló su cultura original y fue colonizando toda la costa atlántica hasta las islas británicas. El lago Ligustino, también conocido en la Historia como Sinus Tartessius o Lago Tartésico, era un lago con salida al mar que ocupaba las actuales marismas del Guadalquivir, desde Sanlúcar de Barrameda hasta pasado Sevilla, de largo, y desde Lebrija al Rocío, de ancho; gran parte del actual Parque Nacional de Doñana se ubicaría dentro de este lago.

DEL PLEISTOCENO AL HOLOCENO

Esta catástrofe pudo ser el cambio del Pleistoceno al Holoceno fechado hacia 9800. El Holoceno, época geológica actual, es un período interglaciar en el que la temperatura se hizo más suave y la capa de hielo que cubría gran parte del hemisferio norte se derritió, lo que provocó un ascenso del nivel del mar. Entre 9500 y 9000 la línea de costa subió unos 25 metros. Entre 6200 y 5600, quizá por el drenaje de algunos lagos, el nivel del mar creció un metro más hasta casi estabilizarse hacia el año 4000. Además, muchas zonas del norte, que habían sufrido el peso de los glaciares, subieron considerablemente al verse liberadas de ellos; por encima de los 40 grados de latitud se elevaron unos 180 metros, ascenso que continúa en la actualidad. Lo que, por isostasia, provocó que las placas más al sur se hundieran para estabilizarse.

Si el actual desierto del Sahara fue un vergel durante el Pleistoceno, donde se pudieron dar importantes culturas, la entrada del mar provocaría tal desastre que sus habitantes tuvieron que emigrar. Cuando el mar se retiró solo quedaría un inmenso arenal que, a causa de los vientos alisos que aleja las lluvias, se convertiría en el desierto que es hoy.

No obstante, en aquella amplia zona africana debieron coexistir diversos pueblos con culturas afines pero distintas. En su emigración unos se debieron ir hacia Egipto, otros hacia Europa, algunos se refugiaron en las islas Canarias y puede ser que, incluso, llegasen a las costas de América y Asia. La expansión de ese o esos pueblos explicaría también el porqué se dan pirámides en Egipto, pirámides truncadas en Canarias y en algunos lugares de América y Europa, y los zigurats de Mesopotamia. Ésta también sería la razón sobre las versiones de la leyenda de Noé que se dan en diversos y distantes lugares del mundo y todas con relación al cultivo de la vid; la de los hombres blancos que dieron origen a los incas y tantas otras tradiciones antiguas que otorgan el origen de ciertos pueblos a unos seres venidos del mar. Algunos estudiosos plantean el parecido entre la lengua vasca y el guanche de Canarias.

 

Para conocer el resto de la historia, haze con el número 154 de Historia de Iberia Vieja.

Otros artículos de:

Añadir nuevo comentario