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Una pequeña placa de hueso contiene las claves de Göblekli Tepe

Lunes 08 de Julio, 2019
Un grabado en una placa de hueso expuesta en el museo de Sanliurfa podría encerrar la clave de la orientación de los templos más antiguos de la Humanidad.

Posee solo 6 centímetros de alto por 2,5 de ancho y su grosor oscila entre los 3 y 4 mm. Se trata de una placa de hueso  descubierta durante unas excavaciones en el yacimiento de Göbleki Tepe, en el sudeste de Turquía cuya antigüedad es de nada menos 11.500 años. Hoy se expone en el museo de Sanliurfa, a 13 kilómetros del complejo arqueológico y según un especialista en telecomunicaciones, podría guardar la llave a la orientación del conjunto monumental.

Al visitar el citado museo, Matthew Smith, asesor de telecomunicaciones británico residente en Qatar,  observó con detenimiento la pequeña placa de hueso y reparó en algo que todo el mundo había pasado por alto: sobre la superficie de esta placa había grabadas dos figuras en forma de T muy parecidas a los pilares de la misma forma repartidos profusamente por el yacimiento arqueológico. ¿Qué podía significar?

Después de ese "descubrimiento", se dio cuenta de que además la placa de hueso contiene diversas líneas que parecen representar los muros de contención del recinto. Más interesante aún resulta el hecho de que por encima de la cabeza de esta figura representada en la placa, y directamente entre las cabezas de ambos pilares, se puede observar claramente lo que parece un agujero sobre una superficie vertical. Y aunque el profesor Klaus Schmidt, director de las excavaciones de Göbekli Tepe desde 1995 hasta su prematura muerte en el año 2014, jamás hizo comentario sobre estas piedras circulares agujereadas, sí que se fijo en ciertas piedras con forma de anillo descubiertas en el yacimiento. Estas, sospechaba, habrían sido emplazadas en los muros de recintos hoy perdidos y actuarían como seelenloch, palabra alemana que significa “agujeros (o puertas) del alma”.

El director de excavaciones reparó en ciertas piedras con agujeros que denominó puertas del alma

Estas “puertas” aparecen vinculadas a un gran número de dólmenes megalíticos del Neolítico y la posterior Edad del Bronce, y adoptan la forma de aberturas circulares practicadas en el centro de bloques de piedra siendo su tamaño demasiado pequeñas como para que pueda pasar una persona con relativa facilidad. Este agujero se supone permitiría al alma abandonar el cuerpo para poder “volar” bajo estados alterados de consciencia.

Pero los pilares que aparecen en la pequeña placa nos dan la idea de que su orientación, los azimuts medios de los gemelos centrales de los recintos como las piedras agujereadas están orientados al ocaso de Deneb, una estrella de la constelación del Cisne, visible al norte-noroeste del horizonte durante la época de su construcción, entre el 9500-8900 a. C. Estas estrellas, las de la constelación, se superponen a la Vía Láctea, justo donde se abre dando lugar a dos corrientes separadas, conocido como la Grieta del Cisne o Gran Grieta. Durante mucho tiempo esa parte del cielo ha sido considerado una puerta de entrada al mundo celestial y hasta es posible que pudiera haber sido representada en pinturas de la Edad del Hielo como las que se encontraron en la cueva de Lascaux, al sur de Francia.

Por lo tanto tendría todo el sentido del mundo que los constructores de Göblekli Tepe hubiera podido orientar todos su recintos principales al norte, poniéndolos en dirección a esta entrada al Mundo Celestial teniendo así una entrada directa a la Vía Láctea que hoy aún sigue siendo considerada como el río o el camino que nos llevaría hacia el más allá. No en vano, hoy aún se continúa usando uno de sus caminos, el Camino de Santiago, que sigue exactamente su ruta, como una vía en la tierra para conseguir la “iluminación”.

¿Será lo mismo lo que se pretendía en Göblekli Tepe?

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