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Los homo sapiens llegaron a Europa antes de lo que se pensaba

Jueves 25 de Julio, 2019
El hallazgo de dos cráneos en una cueva el sur de Grecia ha obligado a revisar las hipótesis sobre la migración de los homo sapiens y también a datarlas mucho antes de lo que se creía.

Hace más de cuarenta años se encontraron dos cráneos humanos que pueden ser los responsables de que se reescriba la historia sobre la migración del homo sapiens desde África hacia Europa. Aquellos huesos se encontraron en una gruta de Apidima, en el sur de Grecia y, aunque al principio se pensó que eran restos de dos neandertales, una datación reciente realizada por la Universidad de Tubinga llegó a la conclusión de que poseían la friolera de 210.000 años de antigüedad y que eran de la especia homo sapiens. Lógicamente, si esta hipótesis se concluyera como cierta, sería el ejemplar más antiguo de nuestra especie encontrado en territorio europeo, lo que obligaría a reconstruir la teoría que acepta que el hombre moderno apareció en África hace más de 200.000 años y emigró hacia el este hace unos 70.000 años poblando así el planeta.

Para entender mejor el suceso, hay que mirar el segundo cráneo que según los investigadores está datado en unos 170.000 años y pertenece a un neandertal. Según la hipótesis más extendida, los homo sapiens y los neandertales pudieron vivir en el mismo espacio y tiempo hace entre 80.000 y 50.000 años, hasta la desaparición de los segundos. Por consiguiente, la teoría se desbarataría por el hecho de que ambos cráneos han aparecido juntos.

Según declaraciones de Katerina Harvati, autora principal de la investigación, “Nuestros resultados sugieren que, al menos dos grupos de humanos, convivieron en el Pleistoceno medio en lo que hoy es el sur de Grecia: una población temprana de Homo Sapiens y un grupo posterior de neandertales, que índice en que el cráneo de Apidima es más de 150 años anterior al espécimen humano más antiguo encontrado hasta la fecha”.

Y, aunque los investigadores han reconstruido virtualmente los cráneos, han sido paleontólogos los que han determinado la pertenencia a una u otra especie por los elementos distinguibles en la osamenta tales como: el arco óseo o la forma de las mejillas para estar seguros de que uno de ellos es neandertal y que el otro, el más antiguo, no pertenecería a esa especie, deduciendo entonces que se trataría de un homo sapiens.

El hallazgo refuerza la tesis de que hubo muchas dispersiones de seres humanos fuera de África

Este descubrimiento refuerza la teoría, cada vez más extendida, de que hubo muchas dispersiones de seres humanos fuera de África y que todo el movimiento migratorio fue bastante más complicado de lo que se pensaba.

Y aunque algunos investigadores como Juan Luis Arsuaga, codirector del yacimiento de Atapuerca, no cree que el cráneo encontrado sea incompatible con el de un neandertal, la revista científica Nature ya les ha dado su beneplácito. Eso quiere decir que su investigación, como poco, está lo suficientemente avalada por los datos que han publicado. Comenzando a dar por zanjada la teoría, anteriormente expuesta, de que el homo sapiens apareció en África y que no comenzó a migrar hasta hace unos 70.000 años y abrir un fantástico abanico de posibilidades en los que hubo dos razas  convivieron hasta que una de ellas desapareció de manera misteriosa.

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