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Hallan dos guerreras íberas enterradas junto a un príncipe en Ciudad Real

Viernes 16 de Agosto, 2019
Según los arqueólogos en este enterramiento podrían estar los guerreros que participaron en la batalla en la que el general cartaginés Amílcar falleció.

Esta historia podríamos comenzarla como si de una aventura de Astérix y Obélix se tratara. Pues, a pesar de que en ese momento la Península Ibérica era un revuelo de pueblos, lo que sí que estaba claro es que había dos potencias en lucha: Roma y Cartago. Y esta guerra está enmarcada dentro de la Segunda Guerra Púnica. Casi nada.

Pues en este momento Amílcar, el general cartaginés, entró en la Península Ibérica arrasando todo lo que encontraba en su camino hasta que dio con un pueblo Heliké (que dicen puede ser Elche o Elche de la Sierra, Albacete) y allí, en la batalla de mismo nombre, el general fue dado por muerto en el 228.  Pasado el tiempo los arqueólogos e historiadores María del Rosario García Huerta, David Rodríguez González y Francisco Javier Morales Hervás terminaron su investigación en el 2018 después de tres años de excavaciones y dos de laboratorio sobre la necrópolis íbera de Alarcos en Ciudad Real, donde encontraron 25 tumbas de aristócratas guerreros íberos, incluyendo una que creen pudiera ser de un príncipe que son del mismo periodo histórico anteriormente relatado.

Lo más sorprendente de este hallazgo, cuyos enterramientos se dividen jerárquicamente, es encontrar los sepulcros de dos mujeres. Estas fueron enterradas junto a varias armas, indicando claramente que el papel de las mujeres íberas de la época no era tan secundario como podrían ser en otras civilizaciones coetáneas de la cuenca mediterránea.

Según declaraciones del profesor de Prehistoria de la Universidad de Castilla La Mancha David Rodríguez, la figura de la mujer en el pueblo íbero siempre ha tenido una relevancia importante. “Sólo hay que ver a la Dama oferente del Cerro de los Santos o la Dama de Elche”. Pero con esto no quiere decir que hubiera una igualdad entre mujeres y hombres, pues sería aventurar demasiado.

Y aunque la presencia de esas armas no quisiera decir que aquellas mujeres hubieran luchado en el mismo campo de batalla o en primera línea: “Todas las personas aquí enterradas pertenecen a la élite. Cuando esas mujeres se entierra con esas armas quiere decir que pertenecen a ese grupo social” comenta Rodríguez.

De todos los enterramientos destacan tres por su riqueza, tanto por la abundancia de armamento en ellas (lanzas, falcatas, escudos...), la riqueza con orfebrerías de lujo como (plata, colgantes de cornalina, oro) y los sacrificios hechos tras su muerte ya que en alguno de ellos se encontraron 453 tabas de cordero, lo que querría decir que hubo que sacrificar a 222 animales. Todos los cuerpos fueron incinerados y guardados en vasijas.

Otra de las sorpresas fue encontrar una tumba que bien podría haber pertenecido a un príncipe, ya que es una tumba más trabajada que las demás aunque se encontró saqueada dado los valiosos objetos que podría haber guardado.

Y aunque existían diferencias entre las tumbas encontradas, todas eran pertenecientes a un mismo estatus social elevado. Lo que aún sorprende a los investigadores es la ausencia de tumbas del pueblo llano, teniendo en cuenta que fue un asentamiento con varios siglos. Pero esto ya es otra investigación y otra historia que seguro que nos dará más alegrías.

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