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Descubierto en Perú un templo de una cultura desconocida

Viernes 20 de Diciembre, 2019
Walter Alva ha liderado al equipo de arqueólogos que ha encontrado los restos de un desconocido templo megalítico en la Huaca del Toro, norte del país.

Con la dirección de Walter Alva (el descubridor de las tumbas reales de Sipán en 1987), un equipo de arqueólogos ha descubierto en la huaca del Toro, un yacimiento en Lambayeque, al norte de Perú, un templo megalítico de hace más de 3.000 años en los que posiblemente los ritos que allí se realizaban eran cultos al agua.  Sin embargo, el investigador, no tiene dudas al afirmar que la construcción estuvo bajo la influencia de la cultura Chavín, la primera gran religión del Antiguo Perú que se extendió desde el gran templo de Chavín de Huántar, en los Andes. Y está convencido ya que hay una vasija de cerámica que apuntan justo a este cultura. Pero lo más interesante de ello era que la civilización que lo construyó, es hasta ahora desconocida. También se encontraron tumbas más “modernas” indicando que la construcción fue reutilizado.

El descubrimiento es singular porque es la única arquitectura megalítica que hay en Lambayeque

Según Walter Alva el hallazgo es trascendente: “Este descubrimiento es singular porque es la única arquitectura megalítica que hay en Lambayeque. EL lugar es estrictamente ceremonial por los indicios de incineración que existen. Los rituales se realizaban para atraer la fertilidad”.

Del templo quedan en pie grandes bloques de piedra, de unas tres toneladas cada uno además cuenta con una escalinata de diez metros de ancho que comunica la plaza con la parte alta del edificio. Además se encontraba construido sobre unas plataformas y se extienden sobre una superficie de 40 metros de largo y 56 de ancho. “El lugar debió ser especialmente importante, porque la escalera está mirando al este, donde están las montañas que son el nacimiento del agua. Esto es poco usual porque generalmente los templos miran hacia el valle y la zona productiva agrícola”, ha puntualizado Alva.

En cuanto a las sepulturas más modernas, se saben que 20 de ellas son de la cultura chimú y otra de ellas, más antigua data del llamado Período Formativo (1.500 antes de cristo a 292 después de Cristo. Los enterramientos contenían piezas de cerámica y algunos objetos metálicos como cuchillos ceremoniales (tupus) y anillos de cobre. Lo que si se sabe, según Alva, es que los restos allí encontrados “no eran de la élite, eran personas normales que vivían cerca después de que el sitio perdiera toda importancia religiosa”.

Los mismos investigadores saben que sólo estarán 45 días, que aunque no es mucho, Alva deja claro que: “Aunque trabajamos con pocos recursos, estamos obteniendo grandes resultados, como el caso de la huaca Úcupe donde se descubrieron tres tumbas, en el sitio de la huaca El Limón se logró documentar la Sala de Banquetes Protocolares de los mochicas, en Purulén se ha logrado avanzar con nuevos aportes al conocimiento de este monumento. Seguiremos investigando porque los museos que no investigan no crean conocimiento y el avance en la reconstrucción de las culturas antiguas es la investigación”.

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