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Cuando Vercingétorix se rindió para salvar a Alesia

Lunes 04 de Noviembre, 2019
El pasado mes de octubre se cumplió la efeméride del día en el que el líder galo presentó sus armas a Julio César para poner fin al sitio de Alesia en el año 52 antes de Cristo.

Según todo lo que se ha podido saber del gran líder galo, procedente, fundamentalmente de Cayo Julio César en sus “Comentarios sobre las guerras de las Galias”, Vercingetorix era arverno, un pueblo galo ubicado en el actual Clermont-Ferrand, en el macizo que separa las cuencas del Loira y el Rhône. César lo describía como hombre osado, corpulento, de larga cabellera y poblado bigote.

Es muy probable que naciera en Gergovia u otra ciudad arverna sobre el 80 antes de Cristo. Su padre fue Celtilo, uno de los vergobretos (jefe tribal) más influyentes de los clanes arvernos, que acabó en la hoguera por sus propios coterráneos por disputas internas.

Esto ocurrió el mismo año que Julio César se embarcó en su empresa en las Galias, el 58 antes de Cristo. Quiso el destino que Vercingétorix entrara como colaborador directo del César cuando se enfrentó a los germanos de Ariovisto y a otras tribus belgas hostiles en el Rin. Durante todo ese tiempo de guerra los impuestos estaban esquilmando la Galia de tal manera que, finalmente, se sublevaron y una legión entera fue masacrada. Aquello fue vengado de manera cruenta y ello hizo que Vercingétoix, y muchos más como él, se replanteasen sus lealtades.  

Galos y romanos pasaron todo el año 52 antes de Cristo disputándose plazas estratégicas como Avaricum, Gergovia, Cenabum con resultados dispares. Vercingétorix conocía muy bien las técnicas romanas y las empleó sin problemas. La guerra llevó a ambos bandos ante un importante oppidum, meseta elvada, que pasaría a la historia: Alesia.

Vercingétorix metió dentro de sus muros a cerca de 80.000 hombres, enviando emisarios por toda la Galia para reclutar un ejército de socorro que envolviese a César y sus 50.000 efectivos. Cayo Julio César, se propuso usar las técnicas de Escipión Emiliano en Numancia y cercar Alesia con un doble muro que evitase a los sitiados salir y a los refuerzos entrar. Un ejército de 250.000 galos sitió días después a los romanos, complicando mucho la intendencia de las legiones. Se sitiaron mutuamente.

Vercingétorix accedió a parlamentar con César y ofrecerle un trato

Tuvieron que pasar cuarenta días para que tanto galos como romanos quedaran famélicos. Los refuerzos galos lanzaron un ataque contra las defensas de César. Después de una cruenta lucha en la que los indígenas sólo podían perder, Vercingétorix accedió a parlamentar con César y ofrecerle un trato. Su vida por las 53.000 que se encontraban aún en Alesia. César aceptó, Vercingétorix se rindió ante los signíferos, tribunos y legados de las legiones. Fue un 3 de octubre del 52 antes de Cristo.

En aquel momento el gran jefe no murió allí, pero fue llevado a Roma para ser mostrado en el gran desfile de la victoria que el Senado romano le concedió a Cayo Julio César en el 46 antes de Cristo por haber vencido en África, Grecia y las Galias.

Allí, después del desfile, fue donde Vercingétorix encontró la muerte siendo ahogado a mano.

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