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2009: Un año sin historia... salvo para escribir la historia de 1989

Miércoles 18 de Noviembre, 2009
Hace unos días departía con mis compañeros de redacción con el objetivo de pedir a nuestros colaboradores un pequeño favor: que nos enumeraran qué acontecimientos de este año que se acaba pasarán a la Historia. Pero no fuimos mucho más allá, porque en cuanto empezamos a devanarnos los sesos descubrimos que el 2009 ha sido insulso. No ha ocurrido nada –ni a nivel internacional, y ni mucho menos a nivel nacional– que vaya a formar parte de los libros de Historia. Siempre queda la esperanza de pensar que el provincianismo temporal en el que solemos vivir aún no nos haya dado la pista para conocer qué hechos de los ocurridos se harán importantes. Si echamos un vistazo al pasado reciente, quizá la toma de posesión del nuevo presidente de Estados Unidos pueda serlo, pero lo verdaderamente relevante ocurrió en el año anterior, cuando Obama ganó las elecciones, puesto que bien que ha cuidado no hacer nada en este 2009. El recrudecimiento de la guerra en Afganistán y la persistencia en el tiempo de la de Irak podrían estar en ese repaso, pero ambos titulares arrancan antes de este año. Del mismo modo, la psicosis colectiva por la Gripe A también podría tener su hueco, pero en cuanto hagan caja los que han propuesto este negocio, la gripe, antaño porcina, será un vago recuerdo. Mientras estábamos en esa reflexión, tuvo lugar la noticia más importante del año... Qué irónico. ¡Una efeméride! Se trataba del vigésimo aniversario de la caída del Muro de Berlín. Aunque no ha sido noticia por el hecho en sí, porque también se han cumplido 70 años del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, sino porque este acontecimiento ha servido para que se escriba la versión definitiva sobre lo que ocurrió y significó entonces. Lo triste es que la Historia que se ha escrito y que seguramente pasará a formar parte de los libros futuros es tendenciosa y falsa. La cosa empezó con una foto que reprodujo toda la prensa mundial en la que aparecían Bush padre, Gorbachov y Kohl sobre el siguiente epígrafe: “Los líderes que tiraron el muro”. Uno tuvo la tentación de revisar viejos periódicos para comprobar si mis recuerdos estaban nublados... ¿Es eso cierto? Bush padre gobernaba Estados Unidos, país que junto a Inglaterra no querían para nada que ese muro cayera y, ni mucho menos, que se materializara la unión de las dos Alemanias. Se les acababa el negocio de la Guerra Fría… Kohl, como mucho, buscó la unificación, pero la caída del muro le cogió tan de sorpresa como a ti. Mientras, Gorbachov buscaba reformas en el comunismo pero desde el comunismo, porque él, para bien o para mal, era comunista y no disfrutó viendo cómo se desmoronaba el bloque que estaba bajo su paraguas. Por cierto, que en el 20 aniversario de la caída del Muro se ha demostrado, al menos a base de repetirlo, que el comunismo ha caído, pero lo que está claro es que lo que sigue en pie es el anticomunismo. Afortunadamente, en la ceremonia de Berlín, el líder polaco Lech Wallesa mostró su estupor ante esa lectura de los hechos, señalando que es triste que se tornen en héroes quienes no hicieron nada, pero a continuación dijo que el responsable del derrumbe del Muro de Berlín fueron él y el Vaticano. ¡Toma ya! Con lo bien que había empezado. Y eso que tanto él como Roma hicieron más que los tres citados líderes... Mientras veía a políticos “ejemplares” como Berlusconi o Kissinger en Berlín celebrando la caída entre odas a la libertad, me pregunté dónde demonios quedaban los verdaderos artífices de aquello. Porque los auténticos héroes fueron quienes no tuvieron la oportunidad –los cinturones de seguridad que protegían a los usurpadores no lo permitían– de acercarse al lugar donde otrora se levantaba el muro. Me refiero a los ciudadanos de Berlín Este y por ende a los de toda la República “Democrática” Alemana. Ellos sufrieron décadas el aislamiento, injusticia y dolor. Ciudadanos que en los meses previos al 9 de noviembre de 1989 iniciaron un movimiento contra lo que ninguna ideología podía negarles: libertad. Ellos, y nadie más, son los que destruyeron el Muro. Qué pena que este 2009 sólo haya servido para escribir una falsa historia de vencedores y vencidos para explicar lo ocurrido en 1989.

Bruno Cardeñosa Director bruno.cardenosa@eai.es
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