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117. Percepción de la realidad Vs. realidad

Lunes 23 de Febrero, 2015
No es lo mismo la percepción de la realidad que la realidad. No es un juego de palabras, es eso, la realidad. Edificamos más el mundo en torno a la percepción de la realidad que a la realidad en sí misma.
Para que esto sea así, es necesaria la anulación del individuo y la exaltación de la masa. Cuando se consigue eso, quienes dictan las ideas a seguir consiguen su objetivo porque la masa acabará por situarse en la línea del pensamiento que se quiere dirigir. 
En unas cuantas pocas miles de ocasiones, la historia muestra ejemplos de ello. Quien escribe la realidad tiene más posibilidades de construir el mundo que quien no tiene esa opción. Después, las pulsiones humanas y el respetable, pero no excusable, sentido de protección que tenemos hace el resto. Podemos creer, porque así fue, que la unión de los reyes católicos condujo al esplendor de lo que hoy conocemos como España, pero no debemos olvidar que su alianza –eso eran por entonces los matrimonios– no fue fruto del amor ni del deseo. Y si hoy consideramos que ese tipo de “pactos” son criticables también lo eran antes. 
De este modo, muchas veces la especie humana debe recoger, a escondidas, episodios de la realidad para dar forma al mundo en el que vivimos. Como si se tratara de un carnaval, esas otras pulsiones deben conformarse en mitos para disimularse. Sólo así pasan desapercibidos para los creadores de la percepción de la realidad. Algo así sucedió con la figura de El Zorro, cuya auténtica historia exponemos en este número. Fue un bandido, pero en su lucha contra España –que le había acogido en sus filas anteriormente, hasta que abrió los ojos– ayudó al de abajo para restituir el orden y defender a la víctima, que no era sino el ciudadano, fuera de donde fuera. Sus aventuras, junto a las de otros como él, quedaron relegadas –aunque sólo de esa forma lograron hacerse hueco– a la presunta ficción para rearmar los nobles deseos del bien más incómodo que existe: la libertad.   
Algo similar también pasó con la figura de Santa Teresa de Jesús. Ahora que se cumple medio milenio de su nacimiento, veremos si prima en los recuerdos que haya de ella la parte de percepción de la realidad que resulta mucho más cómoda, esa que dice que era una santa que tenía encuentros con la divinidad. La otra parte de la realidad, que no es sino la lucha que tuvo contra los poderes establecidos y contra las ideas que buscaban recluir al ser humano en la impotencia –especialmente a las mujeres–, quizá prefiera relegarse al pie de página y a la letra pequeña, que es como se escribe lo verdaderamente importante, aunque sólo completando nuestro contrato con el pasado con letra pequeña podemos aspirar a un futuro en el que los creadores de percepción de la realidad impongan su criterio. El problema de ello es que a veces hace falta mentir para conseguirlo, porque ocultar la realidad se ha convertido en la gran batalla del poderoso.
Bruno Cardeñosa
Director
@HistoriaIberia
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