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CÁTAROS EN ESPAÑA

Miércoles 07 de Abril, 2010
Azotados por la cruzada y perseguidos por la Inquisición, muchos de los herejes cátaros que se habían extendido por el Mediodía de Francia optaron por dejar atrás sus hogares y exiliarse en otros territorios. Entre ellos los distintos reinos de la Península Ibérica ocuparon un lugar principal por su proximidad a su lugar de procedencia.
Por: Javier García Blanco
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Las tierras del Languedoc, en el sur de Francia, estaban inmersas en una frenética actividad durante las primeras jornadas del mes de septiembre de 1213. En torno a la fortaleza de Muret, situada a escasos veinte kilómetros de Tolosa y defendida por decenas de hombres del ejército cruzado organizado para erradicar la herejía cátara en la región, se habían ido congregando cientos de caballeros pertenecientes a la hueste del rey aragonés Pedro II y sus vasallos occitanos. Aquel mismo año, en el mes de enero, el monarca aragonés había aceptado el juramento de fidelidad que le rindieron los condes de Foix, Cominges, Tolosa y el Beárn, quienes habían acudido a él en busca de auxilio ante el imparable y amenazador avance de las tropas cruzadas organizadas por el Papa y apoyadas con las fuerzas francesas de Felipe II.
Un año antes, en 1212, Pedro II había participado valerosamente en la batalla de las Navas de Tolosa frente a los infieles musulmanes, una actuación que resultó decisiva para la victoria. Paradójicamente, el monarca, apodado el Católico, se veía ahora al frente de un ejército que tenía como enemigo a las tropas cruzadas de Inocencio III.
Aquella defensa de sus vasallos y siervos occitanos no suponía, sin embargo, un apoyo del monarca a la herejía cátara que se había extendido por sus dominios, sino que respondía más bien a la necesidad de velar por sus intereses territoriales ubicados más allá de los Pirineos ante las ambiciones de conquista del monarca francés y los nobles del norte.
El asedio a la población de Muret, que constituía un importante enclave estratégico, arrancó el 10 de septiembre. Las tropas tolosanas y aragonesas, provistas de todos los medios para sitiar aquel bastión, comenzaron las maniobras y lograron hacerse con el control de una de las puertas y una de las torres de la ciudad, y desplazaron a las escasas tropas francesas hasta la fortaleza. El inicio de las hostilidades había llegado a oídos de Simón de Monfort, el líder cruzado, quien poco después llegó con sus tropas y logró refugiarse tras las murallas de Muret.
Dos días después, el 12 de septiembre, se desató la batalla. Las fuerzas de Pedro II y sus aliados aventajaban en número a las de sus enemigos cruzados. Una superioridad numérica que, sin embargo, generó una peligrosa confianza en el ánimo del aragonés. Los hombres del Católico, divididos en tres grupos, arremetieron precipitadamente y sin estrategia contra las tropas de Monfort, inferiores en número pero mejor organizadas. A la falta de coordinación se añadió otro error fatal: contra toda lógica, Pedro II se puso al frente de uno de los grupos, quedando peligrosamente expuesto a la caballería enemiga. Un desliz que dos caballeros franceses, Alain de Roucy y Florent de Ville no dudaron en aprovechar. Tras rodear al rey, dejaron caer el filo de sus hierros sobre él, causándole la muerte. Un cronista medieval, Guillermo de Tudela, recordaba así la dramática escena: “Y fue tan malamente herido, que por medio de la tierra quedó esparcida su sangre, y a la hora cayó tendido y muerto”. Junto al monarca cayeron también abatidos algunos de sus más fieles servidores, los aragoneses Miguel de Luesia, Gómez de Luna o Aznar Pardo.
La muerte de Pedro sentenció la contienda a favor de los cruzados. Aquella sonora derrota despojó a la corona aragonesa de buena parte de sus dominios en el sur de Francia, dinamitando la hipotética creación de un extenso reino únicamente separado por los Pirineos. La derrota de Muret, sin embargo, tuvo también otras notables consecuencias. Por un lado generó un delicado problema de sucesión en la Corona, con el heredero, el futuro Jaime I el Conquistador, en manos de Simón de Monfort; por otra parte, el punto de inflexión que aquella batalla supuso en el desarrollo de la cruzada anticátara aceleró un proceso que hasta entonces se había manifestado tímidamente: la huída de numerosos occitanos, muchos de ellos fieles seguidores de la herejía, hasta tierras peninsulares.
Aunque el flujo migratorio de cátaros hacia la Península Ibérica se hizo especialmente notable tras el inicio de la cruzada y en especial en los años que siguieron al establecimiento de la Inquisición, todo parece indicar que ya en las últimas décadas del siglo XII pudo haber presencia de herejes en tierras a este lado de los Pirineos. Suele citarse el año 1167, fecha en la que tuvo lugar el importante concilio cátaro en Caramán (Languedoc) como evidencia de esta prematura presencia de los Bons homes (buenos hombres, como también se conocería a los cátaros) en la península, y más concretamente en Cataluña. Según algunas fuentes, parece ser que durante la asamblea un grupo de habitantes del valle de Arán escogieron para su comarca un “obispo” cátaro.
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Comentarios

En cuanto a la muerte del Rey, hay varias versiones, pero ninguna exacta. Hay muchas que defienden que le alcanzó una flecha, pero también hay otras que hacen suposiciones por igual.
En concreto, hay una que asegura que los Nobles de Tolosa, queriendo "marcar" ellos el "gol", prescindieron del consejo del Rey Pedro II. Éste, enojado, salió con sus tropas. Parece ser que las decisión de los nobles Tolosanos fué dividir el ejército, dejando las huestes de Aragón al margen, en mala posición, mientras sus tropas procedían al asalto. Pedro II no creía que las tropas de sus aliados alcanzasen la victoria, pero no esperaba que Simon de Montfort organizase una salida. Como tampoco lo esperaban los señores de Tolosa. Eso produjo un gran desconcierto. Y más en las tropas del Rey que ni siquiera se habían preparado para la batalla. Y que fué intentando organizar sus filas cuando el Rey fué alcanzado por una flecha, sin protección.
No sé si podría recuperar la historia entera, pero estaba en varias webs en Occitano.

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