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Hallan un busto de Hitler en el senado francés

Lunes 16 de Septiembre, 2019
Han tenido que pasar 75 años para que del sótano del senado francés se descubriera a un incómodo inquilino: Un busto de Hitler.

Y ha tenido que ser el mismo periodismo francés, a través de su periódico más famoso, Le Monde, el que desenterrara estos extraños objetos ocultos en los sótanos del senado del país galo. Si bien es cierto que en esos espacios se guardan las cosas más vario pintas, un busto de 35 centímetros de Adolf Hitler, una bandera nazi de dos por tres metros y documentación nazi no es lo que uno espera encontrarse en aquel “sagrado lugar de libertad”.

Fue el periodista Olivier Faye que sabía, por boca de otros, que estos objetos se habían mantenido en el Senado desde el final de la Segunda Guerra Mundial, ya que aquel palacio fue sede de la fuerza aérea alemana (Luftwaffe). Lo intentó por muchos medios, pero ni si quiera el arquitecto jefe del lugar, Damien Déchelette quien finalmente le corroboró con una pregunta de su existencia: “¿Cómo se enteró?”

Las banderas nazis se cogieron como trofeo durante la contienda

Pero, comprendamos porque esos objetos aún se mantenían en ese sótano. Y es que cuando ocurrió la liberación de la capital francesa, después de cuatro años de ocupación por parte de los nazis, a manos de las tropas del general Leclerc, los ocupantes dejaron al huir un paisaje devastador, incluso quemando sillas doradas Luis XIV. De ahí que la liberación a manos de los mismos franceses tampoco fuera algo civilizado tal como cuenta a Le Monde la historiadora Cécile Desprairies: “Las banderas nazis se cogían como trofeos. Los edificios se saquearon, los libertadores se llevaban trozos del ocupante que luego circulaban –y todavía circulan- en el mercado negro. No hubo una política de destrucción o una policía de control. Los vencedores hicieron lo que quisieron”.

Lógicamente cualquiera pudo guardar estos objetos de los ocupantes, sin darle más importancia que la que en ese momento podía tener, la de olvidarlo y al parecer así sucedió, pues nadie le dio importancia al tema hasta que Le Monde preguntó y el Senado tuvo que admitir su existencia.

Lo que pase ahora con este descubrimiento será verdaderamente un engorro, de ahí que el presidente del Senado francés, Gérard Larcher, haya ordenado una investigación para ver que pudo suceder con este silencio en cuanto a estas piezas y papeles, y el porqué no se incluyeron nunca en las listas de objetos de este lugar. Lógicamente ahora lo que tienen entre manos es casi como una bomba de relojería, pues… ¿qué se hará con ellos?

Lo más lógico es que estas piezas vayan al Museo de la Liberación de París en Place Denfrent-Rocheareau, donde todo se centra en el búnker de comando subterráneo que fue usado por Henri Rol-Tanguy, el jefe de la Resistencia.

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