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Emplean drones para proteger yacimientos arqueológicos

Jueves 21 de Marzo, 2019
El proyecto GlobalXplorer se ha diseñado para ayudar a proteger los yacimientos arqueológicos de invasiones urbanas y rurales no planificadas. El empleo de estos artefactos suma a la posibilidad no sólo de vigilar sino de descubrir nuevos hallazgos.
Josep Guijarro
Luis Jaime del Castillo vuela un dron en un yacimiento arqueológico

Que los drones se han convertido en parte importante de nuestra cultura es algo innegable. Que su utilidad va más allá del simple pasatiempo es algo que veníamos intuyendo desde el primer vuelo de uno de estos aparatos. Y que pronto se convertirían en parte integrante de las vigilancias de todo tipo era de esperar. Por eso no sorprende que arqueólogos como el peruano Luis Jaime del Castillo, hayan recurrido a estos aparatos para poder proteger, delimitar y documentar zonas arqueológicas de gran tamaño para estudiarlas mejor.

Del Castillo tenía claro que, si querían cuidar y proteger el legado cultural de los antiguos habitantes del Perú, sólo el enclave arqueológico de Machu Pichu tiene una superficie de 325,92 kilómetros cuadrados, debían poner a su servicio tanto drones con cámaras como multicópteros.

Y en realidad no es una idea alocada, ya María Reiche en sus investigaciones se subía a plataformas elevadas para poder ver mejor desde el “aire” las figuras de Nazca.

Pero esta idea, la de los drones, en un principio algo alocada, se convirtió en parte principal y fundamenta de la búsqueda y cuidado de sitios arqueológicos. Porque, como le pasó a del Castillo, una cosa era cuidar de un yacimiento como el de San José del Moro, donde se encontraron a dos sacerdotisas que pudieron ser conectadas con el Señor de Sipán, y otra muy distinta la de todo el territorio peruano.

Mientras en un principio todo podía parecer más un trabajo de delimitación y preservación, en una de las expediciones llevadas a cabo por Castillo y tres de sus estudiantes, financiada por la National Geographic Society, en las provincias de Nasca y Palpa en diciembre de 2017, en cuando pusieron sus drones a volar y después estudiar las fotografías en alta resolución que los aparatos tomaron, encontraron indicios de docenas de geoglifos antiguos imperceptibles a ras de suelo.

Los drones, en comparación con los satélites, tienen una gran ventaja y es, la posibilidad de detectar geoglifos de apenas centímetro y medio. Cosa que sería diametralmente imposible desde el espacio ni con el mejor de los satélites y, además, la resolución de la cámara que llevan los aparatos que se usan en las investigaciones de del Castillo son increíblemente altas.

La tumba del Señor de Sipán

Lógicamente todo hallazgo tiene su parte negativa, pero una parte negativa que en el fondo es positiva, ya que cuando más se descubre, más se ha de proteger y eso conllevaría más trabajo para el Ministerio de Cultura del Perú. Aunque en este caso, los nuevos geoglifos descubierto están dentro del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco que abarca las líneas de Nasca y Palpa, y no están bajo amenaza inmediata.

El proyecto en el que Castillo forma parte se llama GlobalXplorer, y está promovido por Sarah Parcak, arqueóloga satelital. Ella, preocupada por los saqueos en la materia perpetrados por todo el planeta,  afirman que los datos de GlobalXplorer pueden ayudar a proteger los sitios arqueológicos de invasiones urbanas y rurales no planificadas. En su caso, Parcak es egiptóloga, y en su caso la preocupación nació por ver que santuarios de Egipto, Mesopotamia y Asia Menor se encuentran en zonas conflictivas. Así que para ella las investigaciones de Castillo en los Andes son imprescindibles para desarrollar la metodología, el software y los recursos técnicos que los arqueólogos del siglo XXI utilizarán para trabajar desde el aire cuando la paz se entronice en Oriente Próximo entre otros lugares.

En el futuro, Parcak y Castillo, temen que más allá del saqueo y el ocasional camionero errante, las urbanizaciones son con mucho la mayor amenaza que enfrentan los geoglifos peruanos. Y que un buen uso de los drones, puede salvar muchos emplazamientos arqueológicos.

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