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Beatas españolas: bilocaciones y prodigios varios

Jueves 21 de Febrero, 2019
En la historia, la represión a la mujer siempre ha sido extrema, más aún si era monja de clausura, donde debía realizar -o inventar- milagros para lograr salir un poco de la mortificación que vivían.

Fue muy habitual durante el Siglo de Oro que en la clausura de los conventos no pocas religiosas –muchas de ellas obligadas a tomar los hábitos por imposición familiar– dijeran experimentar éxtasis, bilocaciones e incluso mostrar los estigmas de la Pasión.

Como señalan muchos de los expertos sobre aquel siglo y la mayoría de los antropólogos, era, quizá, una forma de romper con la represión en todos los ámbitos –y principalmente en el sexual– que se vivía dentro del claustro, muchas de las veces entre ayunos, oraciones constantes e incluso mortificación de la carne.

Muchos de aquellos casos fueron fingidos por las propias monjas y beatas que acabaría condenando la Inquisición, pero existieron algunos aislados que realmente causaron un gran revuelo, siendo considerados como “milagrosos” en España.

Baste recordar el ejemplo de Santa Teresa de Jesús durante el reinado de Felipe II, con sus levitaciones y éxtasis.

O el famoso caso de supuesta bilocación de Sor María de Jesús, abadesa de la Concepción descalza de Ágreda, conocida como la “Dama Azul”, quien se convertiría en consejera del mismísimo rey, Felipe IV, incluso en asuntos de Estado, hacia el final de su reinado.

Sor María dijo ser capaz de realizar “desdoblamientos” que supuestamente le habían permitido evangelizar a los indios de Nuevo México sin moverse de su celda de clausura en Soria –o eso afirmó ante los inquisidores que llevaron su caso–, son todavía motivo de controversia.

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