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Baiona, donde comenzó la nueva era

Jueves 19 de Abril, 2012
En la villa pontevedresa de Baiona cambió la historia del mundo, cuando el 1 de marzo de 1493 la carabela La Pinta llegó hasta su costa. La expedición de Colón había descubierto América y esta localidad fue la primera en saber de tan importante noticia. Por: Mila Fernández
El 25 de diciembre de 1492, la nave Santa María, la mayor de las tres carabelas de la expedición española que descubrió el Nuevo Mundo, encalló en unas rocas de la isla La Española y quedó inservible. Cristóbal Colón decidió que con los restos de aquella nave se construyera una torre y fortaleza a la que llamó el Fuerte de la Navidad, siendo el primer asentamiento occidental en América. Finalizada su construcción, decidió emprender el viaje de retorno a España con La Niña y La Pinta. A la altura de las islas Azores, un tremendo temporal les sorprendió y separó su camino…
Al mando de La Pinta se encontraba Martín Alonso Pinzón. El capitán llegaba gravemente enfermo y decidió hacer caso de uno de sus marineros, el bayonés Cristóbal García: tomaron tierra en aguas gallegas para descansar del largo periplo. Así, el 1 de marzo de 1493, los marineros de La Pinta desembarcaron en la playa de la Ribeira, en Baiona. En ese momento, la localidad pontevedresa haría historia. Fue el primer puerto europeo en conocer el descubrimiento de América. La Niña no llegaría hasta el 11 de marzo a Portugal, concretamente a Cascaes.

Fueron además los vecinos de Baiona unos privilegiados porque fueron los primeros en contemplar el pedacito de nuevo continente que llegaba en el barco en forma de metales –como oro–, plantas alimenticias –maíz, yuca, batata, frijoles o maní–, especias –como la canela–, plantas textiles –especialmente algodón–, plantas medicinales –tabaco, utilizado por los indios para calmar el dolor–, plantas colorantes, frutas, maderas, animales y diversos útiles.

La tripulación pasó unos días de descanso en Baiona, que aprovechó para abastecerse de nuevo de víveres –del conocido hoy como pozo de la Aguada tomaron el agua–. Parece ser que fue el 11 de marzo cuando partieron hacía Palos, ciudad desde donde había partido la expedición. Martín Alonso Pinzón llegó muy enfermo de sífilis. Murió a los pocos día en el monasterio de la Rábida.

Echando un vistazo a la historia de Baiona, fue en 1201 cuando comenzó la etapa de esplendor de esta población gallega: cuando Alfonso IX de León concedió a la antigua Erizana el nombre de Baiona y le otorgó privilegios para el comercio marítimo, que le ayudaron a convertirse en una de las villas costeras más importantes de Galicia. Pero también tuvo que hacer frente a continuos ataques de piratas y de embarcaciones portuguesas e inglesas. En 1425, la villa cobró un nuevo impulso cuando Juan II decidió que junto a A Coruña serían los únicos puertos gallegos con capacidad para importar y exportar mercadurías. Entonces estaba preparada para el que fue su verdadero momento glorioso: 1493, la Carabela Pinta arriba a sus costas.

Por este hecho, los Reyes Católicos concedieron a Baiona los títulos de Noble y Leal Villa, y numerosos privilegios, entre ellos la exención de servir en la Armada de Castilla, aunque les ordenaron vivir, en previsión de las invasiones extranjeras, dentro del recinto de la fortaleza de Monte Real –cuyo castillo parece que se levantó en el siglo X, aunque la muralla fue construida hacia 1337–. Los vecinos sólo aceptaron la petición de los monarcas durante unos años. Después, se fue convirtiendo en residencia de diferentes gobernadores militares, entre ellos el conde de Gondomar, y hoy es Parador de Turismo
Es indudable que la actividad marítima ha sido la que ha marcado el devenir de esta localidad pontevedresa. Es por eso que el recién llegado a Baiona debe encaminarse enseguida al puerto. En él, además de ser testigos del faenar de pescadores y mariscadores, y de admirar las embarcaciones, tenemos una cita con la historia. En uno de sus muelles se encuentra amarrado el museo de la Carabela Pinta. Se trata de una reproducción exacta de la que recaló en Baiona en 1943 y que fue mandada construir para conmemorar la celebración del quinto centenario de la llegada de La Pinta. En ella el visitante puede revivir la gesta del descubrimiento de América, conociendo los capítulos más importantes de la larga travesía y a sus protagonistas.

Aunque sin duda, este es el más importante, hay en Baiona numerosos recuerdos destinados a ensalzar tan importante suceso.
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