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Las rutas de las especias

Jueves 16 de Enero, 2020
En otros tiempos, las especias eran muy apreciadas en las mesas europeas, procedían de lejanos países de oriente y se pagaba por ellas su peso en oro. Las rutas para llegar a los lugares de producción de las especias, las Islas Molucas, a finales del siglo XV y principios del XVI, fueron muy buscadas por navegantes portugueses y españoles,en el convencimiento de que el país que pudiera hacerse con las tierras en las que se producían sería el dueño de un floreciente comercio. Por ello no es de extrañar que tanto España como Portugal se lanzaran a la mar a la búsqueda de aquellas rutas,como hizo Magallanes al frente de una expedición española en 1519, hace 500 años.
Las rutas de las especias

Desde la antigüedad, las especias eran muy apreciadas por sus cualidades, exóticos olores y refinados sabores. Eran sustancias de origen vegetal, que se extraían de algunas partes de diferentes plantas –fruta, flor, corteza, semilla, raíz, etc.– localizadas en zonas tropicales y ecuatoriales del Pacífico. Aquellas especias eran conocidas desde tiempos remotos. Entre los griegos y romanos llegaron a tener gran fama. Y andando el tiempo gozaron de un alto aprecio en las buenas mesas de la Europa del Renacimiento, cuando sus aromas y sabores llegaron a todos los estratos de la sociedad, y sus usos alcanzaron una gran popularidad.

Las especias eran utilizadas para muchos fines. Se usaban para condimentar alimentos, a los que proporcionaban una amplia gama de olores y sabores. También se utilizaban para conservar las carnes. Gozaban de propiedades medicinales. Se añadían a bebidas alcohólicas, principalmente vino y cerveza. Las utilizaban los alquimistas. Y servían para disfrazar con sus fuertes sabores y olores la podredumbre de las viandas, en una época en la que las únicas formas de conservar las carnes, y no siempre con éxito, eran el secado, el ahumado o la sal, que siempre era escasa y muy cara.

La variedad de especias utilizadas era grande, aunque destacaron sobre todo cuatro: clavo, nuez moscada, jengibre y canela, que siguen siendo muy usadas hoy en día.

LAS ISLAS MOLUCAS

El archipiélago de las Molucas o islas de las Especias pertenece a la hoy conocida como Indonesia, en el Pacífico, entre 3º de latitud norte y 8º de latitud sur, con una longitud promedio 128º este. En otros tiempos, cuando se hablaba de las Molucas se pensaba en las cinco más ricas en especias: Ternate, Tidore, Motil, Maquian y Bachian, siendo Ternate y Tidore las más famosas. Son de origen volcánico, con formas cónicas y alturas superiores a los 1.600 metros sobre el nivel del mar.

Según los cronistas de la época eran muy ricas en frutas, vegetales comestibles y derivados de muy buena calidad. Tenían varios animales domésticos, como cabras, gallinas, loros blancos y rojos, papagayos y un tipo de abejas muy pequeñas productoras de una miel excelente. Y eran grandes productoras de uno de los “tesoros” más buscados: las especias.

En el siglo VIII, las especias ya habían llegado en cierta cantidad a Europa, siguiendo rutas que atravesaban vastos territorios y amplios mares: Asia, Océano Índico, Mar Negro, Norte de África y Mediterráneo. Dos de los puntos principales para su distribución por Europa fueron Bizancio (o Constantinopla) en Turquía, y Alejandría en el norte de África.

Era un comercio monopolizado por Venecia y Génova y encauzado por dos vías. Una eminentemente terrestre: la Ruta de la seda, seguida por largas caravanas que desde China atravesaban Asia Central hacia poniente, y pasaban por Siria y el Mar Negro hasta Bizancio. Y la otra era la Ruta de las especias, con unas etapas por tierra y otras por mar desde China, pasando por el Índico, Ceilán y el Mar Rojo, de donde las especias eran llevadas en caravanas hasta Alejandría, y allí se embarcaban de nuevo para ser transportadas a Amalfi, Génova, Pisa y Venecia.

Eran viajes muy largos y complicados por las enormes distancias, inclemencias climáticas, pasos fronterizos, peajes, impuestos, ladrones y salteadores de caminos, guerras y muchas otras circunstancias, por lo que los precios de las especias se multiplicaban varias veces.

En Europa, el equilibrio de su comercio se mantuvo entre Génova y Venecia hasta el 1381, en que Venecia venció a Génova y se quedó con el monopolio de las especias, que mantuvo hasta el siglo XV, cuando el tráfico se vio drásticamente afectado por las invasiones turcas, especialmente a partir de la toma de Bizancio por los otomanos en 1453.

 

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