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Un nuevo descubrimiento relacionado con El Cid Campeador

Lunes 27 de Enero, 2020
Descrito en el Cantar el Mío Cid, se han encontrado restos arqueológicos del pueblo llamado Alcocer que aparece en estos textos.

Se han encontrado trozos de piezas de enseres domésticos como ollas y cazuelas en la población zaragozana de Ateca datados en el siglo XI. Y sí, es el poblado medieval que aparece en el Cantar de Mío Cid cuyo nombre es Alcocer.

Situado en el paraje de La Mora Encantada, se trata de un enigmático lugar del que no se supo nada durante mucho tiempo, sólo por aquellas letras en este mítico texto. Igual que hoy en día se hacen muchas investigaciones a través de las pesquisas bíblicas, hace treinta años los estudiosos llegaron a la conclusión de que aquel poblado que aparecía en el Cantar, se trataba de uno que se encontraba en las inmediaciones de Ateca. Sólo hace quince, pudieron encontrar unos restos que finalmente sí fue identificado como esa población medieval, Alcocer.

Los textos cuentan que aquel pueblo era un enclave musulmán que fue conquistado por las fuerzas del mítico Cid, ya que era un lugar estratégico valle del Jalón, eje natural de comunicación entre el Valle del Ebro y la Meseta.

Los mismos investigadores han sido los que, pasada esta última campaña, han reforzado la idea de que estos restos son parte de aquel lugar en el que se batalló por las tierras.

El Campeador, una vez desterrado en el año 1081, siguió la ruta del Jalón para llegar a Barcelona 

Siendo las últimas prospecciones en noviembre el historiador Francisco Martinez destacó: “Alcocer existió, y está en Ateca” y continúa “la confirmación de que Alcocer está en el paraje de La Mora Encantada abre la puerta a la posibilidad de que El Campeador, una vez desterrado en el año 1081, siguiese la ruta del Jalón para llegar a Barcelona y buscar cobijo en la corte de los condes Ramón Berenguer II y Berenguer Ramón II”.

Además estos trabajos han ayudado a identificar no sólo la localización del pueblo, sino de a qué se dedicaba el mismo. Estas investigaciones y hallazgos “refuerzan la idea del abandono definitivo del asentamiento tras su destrucción y quema, a finales del siglo XI” añade Martínez.

Las excavaciones que se han realizado en este son varias y con éxito, comenzando el 2004 gracias a la ayuda del ayuntamiento de Ateca. Las siguientes fueron en 2016, 2017, 2018 y 2019, bajo los auspicios de la Diputación de Zaragoza.

Cierto es que aunque la leyenda del Cid es grande, no es menos grande las ganas de seguir conociendo todos los enclaves reales y no tanto, que han hecho que este mito se convierta en lo que es.

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