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Estudian científicamente la alimentación de los Caballeros Medievales

Martes 11 de Junio, 2019
La Universidad de Bristol se ha interesado por la dieta de los caballeros medievales. La fuerza la sacaban del grano y de la cerveza.

Un reciente estudio realizado por la Universidad de Bristol (Inglaterra), revela parte de la alimentación que los caballeros medievales mantenían para convertirse en lo que hoy conocemos como unas verdaderas “máquinas” de guerrear.

Pero, primero, presentemos a lo que se consideraba los “tanques” de la Edad Media, expliquemos cómo los caballeros de aquella época conseguían asustar al enemigo o, por lo menos, mantener el mismo nivel que él en la batalla; Montados en caballos, ataviados con todas sus protecciones, formaban un conjunto con su animal, que gracias a su velocidad y fuerza, podían arremeter contra el contrincante de manera casi perfecta. De ese modo lo que pretendían era que aquel, después de ser como poco herido, huyera irremediablemente presentando su rendición.

En realidad, se sabe bastante sobre cómo eran las batallas, como la vida de los caballeros, sobre todo su higiene, pero aún se tienen bastantes dudas sobre cómo era realmente su alimentación. La investigación realizada por esta universidad y presentada en la revista “Journal of Archaeological Science”, ha podido saber más de lo que hubieran imaginado, gracias a haber encontrado restos de más de ochocientos años de antigüedad en un pueblo llamado West Cotton en el que se descubrió que el alimento principal era el grano, aunque también se realizaban guisos con verduras, se consumía queso, aceites y grasas. ¿Pero esta era la alimentación que un caballero en campaña disfrutaba?

 

No, en realidad su alimentación era bastante más austera, dadas las circunstancias mismas. Así que lo más normal era que comieran pan mohoso, galletas o carne cruda o poco hecha, según comenta Prestwich en su crónica medieval “El Victorial”, regado con cerveza y vino. Además también afirma que el pan que los caballeros disfrutaban era más bien un arenal que un alimento tal y como lo conocemos nosotros, pues al ser realizado con molinos portátiles, la arena se mezclaba con el grano y sus dentaduras lo sufrían, llegando a quedar ella en sólo raíz.

Prestwich afirma que el pan que los caballeros disfrutaban era más bien un arenal que un alimento

En nuestro país, el sociólogo e investigador Miguel Ángel Almodovar, en su libro “La cocina del Cid: Historia de los yantares y banquetes de los caballeros medievales”, da buena cuenta sobre el grano que se usaba para realizar el pan, teniendo en cuenta que los más pobres sólo tenían centeno, avena, cebada... Y los nobles, trigo.

 

Pero cuando se encontraban en batalla, su principal fuente de alimentación era lo que procedida de lo que habían podido “robar” en la zona que en esos momentos ocupaban. Aunque uno de los alimentos que más temían era la bebida, ya que los caballeros no estaban acostumbrados a las aguas de otras regiones y podían enfermar. De esa manera, normalmente, solían llevar en sus campañas cantidades ingentes de cerveza y vino.

La cerveza, se consolidó como uno de los aportes calóricos más altos para estos caballeros

Esta última, la cerveza, se consolidó como uno de los aportes calóricos más altos para estos caballeros, ya que podían, añadiendo el vino, aportar una ingesta de 1300 calorías diarias, fundamentales para que estos hombres se convirtieran en las máquinas de guerrear que hoy en día conocemos. Aunque tampoco debemos olvidar que dentro de sus normas, también se encontraba el valor, la lealtad, la generosidad y la piedad.

 

Pero temo que todo esto sin un buen trozo de pan con carne entre las manos, podría convertirse en mero papel al viento con tal de poder continuar comiendo y así, seguir para conquistar más tierras para su Rey.

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