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Sale a la luz una nueva ciudad del Imperio de Aksum

Jueves 26 de Diciembre, 2019
Una colina de 25 metros en el norte de Etiopía se ha revelado como una ciudad enclave económico y político del Imperio, llamado Beta Samati.

El imperio de Aksum, en el noroeste de África, fue una de las civilizaciones más influyentes del mundo antiguo, pero no por ello una de las más conocidas. Se expandían desde gran parte del norte de Etiopía, la mayor parte de Eritrea, los montes de la actual región de Tigray, ciertas regiones de Sudán y parte de la costa occidental de la península arábiga.

A pesar de que los arqueólogos llevan años trabajando por toda la zona para poder conocer más sobre el imperio en sí, ha sido ahora cuando la suerte ha estado de su lado haciéndoles encontrar no un objeto o una casa aislada sino una ciudad entera cuyo nombre es Beta Samati.

La ciudad ya era habitada desde el año 750 antes de Cristo, y fue durante más de mil años un poderoso centro regional hasta que fue abandonada hacia el 650 después de Cristo.

En los trabajos que se están realizando en ella se han encontrado casas particulares, edificios comerciales y algo que ha llamado mucho la atención a los investigadores, las primeras basílicas Aksumitas (de culto cristiano). Alrededor de este edificio se han encontrado varios artefactos que harían pensar que su funciona iría más allá de la religiosa. Lo curioso de lo encontrado es que tienen influencias romanas y paganas “que ilustran la diversidad cultural de esta enigmática civilización” según Michael Harrower, profesor de la universidad Johns Hopkins y autor del estudio.

La ciudad ahora encontrada pertenece a la civilización aksumita, entre el 80 a. C. y el 825 de nuestra era

Los trabajos de investigación de mano de los arqueólogos han confirmado que la ciudad data del período de la civilización aksumita entre 80 antes de Cristo y el 825 después de Cristo siendo un punto de encuentro entre el Imperio Romano y el subcontinente indio. “El imperio de Aksum fue una de las civilizaciones antiguas más influyentes del mundo, pero sigue siendo una de las menos conocidas” apunta Harrower. “Los trabajos en Beta Samati ayudan a llegar lagunas importantes en nuestra comprensión de las antiguas civilizaciones preaksumitas y aksumitas”, añade.

Hasta hace poco se pensó que esta área había sido abandonada cuando Aksum se convirtió en capital. Pero con este descubrimiento lo que se deja claro es que no fue así, pues Beta Samati siguió siendo un centro clave de comercio.

“La ciudad es un antiguo asentamiento muy densamente poblado con estructuras residenciales y religiosas”, declara Ioana A. Dumitru de la Universidad Johns Hopkins. “Un importante centro administrativo ubicado en la ruta comercial que conectaba la capital del Aksum con el Mar Rojo y más allá”, apuntilla Harrower.

En las excavaciones se encontraron un complejo de edificios de piedra rectangulares, en la cima de la colina, que parecen haber sido usados para actividades comerciales así como domésticas.

Por otro lado, en la base, encontraron restos de una basílica del siglo IV después de Cristo y que parece ser una de las primeras construidas en el reino de Aksum alzándose poco después de que el rey Ezana convirtiera el imperio al cristianismo a mediados del siglo IV después de Cristo.

“Beta Samati no sólo arroja luz sobre la civilización aksumita, sino que también tiene implicaciones para nuestra comprensión del cambio político y religioso entre las civilizaciones antiguas de manera más amplia”, afirma Harrower. “Además de cambiar nuestra comprensión del Imperio de Aksum, el sitio también revela detalles  importantes sobre la vida cotidiana en la antigua Etiopía”, señala Dimitru.

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