Se encuentra usted aquí

El misterio de los mensajes que dejaban los visigodos

Lunes 03 de Febrero, 2020
Cuatro caballos y un mensaje. Esto es lo que los arqueólogos están intentando desentrañar, el significado de cuatro tumbas encontradas en las murallas de Ávila.

Hallados por los servicios arqueológicos municipales, han aparecido los restos de cuatro caballos que, según parece, pertenecieron a las élites visigodas que habitaron la ciudad hace más de 1.400 años. Se trata de tres cabezas de caballo y las costillas de otro que fueron enterradas con el máximo cuidado en las primeras murallas de la ciudad en diferentes tumbas de piedra.

Estos restos se encuentran en laboratorio para poder estudiar más su significado y ver que se puede desentrañar de este ritual tan extraño.

Sabiendo que la capital es de origen vetón, tribu que ocupó Salamanca, Cáceres, Toledo y Ávila, y que sus habitantes vivían en castros hasta la llegada de los romanos, de los que absorbieron su cultura después de muchos años de lucha, continuaron manteniendo su gran afición a la equitación. Tanto es así, que los jinetes vetones formaron parte destacadas de los militares romanos.

Cuando los visigodos ocuparon Ávila, mantuvieron esta afición a los caballos. Además, fueron los primeros en dividir los ejércitos en caballería e infantería. “Si a esto se suma que los propietarios de cabalgaduras recibían tierras por parte del rey, el caballo se convertía en un elemento más que destacado de su cultura”, señalan fuentes de los servicios arqueológicos municipales.

Los caballos visigodos fueron enterrados con todos los honores

Este punto diferencial, el hecho de ser un elemento fundamental para la vida de estos visigodos, hace que los caballos hayan sido enterrados con todos los honores. “De momento, desconocemos cuál es el significado del ritual. Igual que ahora se saca en procesión vírgenes o santos para que llueva, los visigodos querían expresar algo con estos enterramientos. A lo mejor los animales, pensaban, les servirían de amuletos o simplemente se les quería honrar”, indican los arqueólogos.

Los restos de los cuatro animales fueron hallados cuando los expertos llevaban a cabo labores de investigación en los muros que ordenó levantar Alfonso VI (1036-1109) sobre otros anteriores hispanorromanos. Las osamentas se encontraban en la calle del Marqués de Santo Domingo, dentro de las murallas, a unos cinco metros de profundidad sobre el nivel actual de la calle, aunque las perforaciones se prolongaron hasta los siete metros.

Y aunque los veterinarios que han examinado los huesos no han podido determinar la raza de los ejemplares, algo que sí se logrará tras los análisis de laboratorio. “Es un hallazgo desconcertante por su excepcionalidad, pero terminaremos descifrando qué nos quisieron decir los visigodos”, concluyen los arqueólogos.

Otros artículos de:

Añadir nuevo comentario