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Españoles desvelan los secretos de la tumba 209 de Lúxor

Jueves 25 de Abril, 2019
Arqueólogos españoles descubren un nivel oculto en una tumba faraónica del valle de Hatasun, en Lúxor. El hallazgo ha permitido identificar al propietario, datar el panteón y encontrar una momificación única: un perro a los pies de sus amos
Josep Guijarro

A 700 kilómetros al sur de El Cairo, se extiende la que durante 1500 años fue la capital de Egipto: Luxor. Los antiguos egipcios, sin embargo, la llamaron Uast, que significa "cetro". Los griegos la denominaron Tebas, por su similitud con la ciudad griega del mismo nombre. Posteriormente, los árabes la bautizaron como Lúxor o "palacios con mil puertas". Muy cerca de allí, en la orilla Occidental del Nilo, una misión arqueológica española ha descubierto -tras siete años de excavaciones- un nivel oculto en una tumba faraónica conocida como TT209.
La TT (tumba tebana) 209 es una tumba del Periodo Tardío, correspondiente a la Dinastía XXV.

Los egiptólogos de la Misión Arqueológica de la Universidad de La Laguna han logrado identificar al propietario de la tumba, sepultada tras siglos de lluvias, y un tercer nivel oculto que ha sorprendido a los arqueólogos. El propietario de la tumba sería Nisemro, "supervisor del sello" (uno de los rangos más importantes, sólo por encima estaría el faraón) de origen nubio que quiso conservar sus tradiciones, según se deduce de los jeroglíficos recién descifrados. Los arqueólogos españoles deducen que fue "un nubio muy prestigioso en Egipto, ya que fue enterrado según las costumbres nubias: en una tumba con cama".

Según un despacho de la agencia EFE, el director del proyecto 209, Miguel Ángel Molinero, la arquitectura de la tumba "es mucho más original de lo que se esperaba".

Este profesor de Arqueología de la Facultad de Humanidades de la Universidad de La Laguna (ULL) ha descubierto una superestructura que posaba encima del valle y que cubría las cámaras inferiores con tres niveles.

La tumba 209 fue construida en la ladera norte del valle Hatasun, en la necrópolis de Tebas y es la construcción más antigua que se conoce actualmente de la Dinastía XXV (747-664 a.C.).
Según explica la web del proyecto 209:  "La información disponible sobre la tumba cuando se inició nuestro proyecto era muy escasa. La carencia más significativa era la del nombre de su propietario, pues se atribuía a un tal Seremhatrekhyt. Sin embargo, entonces ya sabíamos que este término es un título administrativo y, por tanto, ése era el cargo de quien encargó construir el edificio, pero no su nombre propio."

Pero sin duda, el mayor hallazgo de la misión es el depósito de momias, dividido en los niveles inferiores, entre los que se encuentran hombres y mujeres a quienes iban dirigidas las ofrendas y los rituales en la necrópolis.

En la campaña de este año 2019, la expedición ha descubierto una pareja de momias en el tercer nivel que presentan una gran particularidad: una perra momificada que duerme sobre los pies de sus dueños, un caso peculiar, ya que hasta el momento tan solo se han hallado cinco mascotas momificadas junto a humanos en Egipto.

La expedición halló la momia de una perra durmiendo a los pies de sus dueños

La tumba TT 209 fue hallada cerca del fondo del valle, "un sitio poco común y peligroso", aseguró Molinero, a causa de las inundaciones provocadas por las lluvias que inundaron las cámaras y las cubrieron de sedimentos durante la época romana, un inconveniente para otros arqueólogos, que rechazaron excavarla.

De hecho, el egiptólogo afirmó que "no se podía ver nada cuando empezamos a trabajar. Estaba escondida y quedó completamente cubierta por los sedimentos, que son muy importantes porque nos ayudan a saber cómo eran las lluvias en la época tebana". Este era otro de los objetivos previstos por la misión.

Las tumbas, momias, atuendos y todo tipo de vasijas que datan de diferentes épocas, como la Persa, y de dinastías del Antiguo Egipto como la Ptolemaica han permitido a los arqueólogos corregir la datación de la tumba, que ahora puede ser atribuida a esta Dinastía XXV, así como identificar el nombre de su propietario, Nisemro.

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