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La decisión de Sophie

William Styron
Se escriben muchos libros, cada vez más, pero los buenos siguen siendo excepcionales. Qué suerte que haya editores como Pere Sureda, de Navona, que en la colección Los ineludibles nos hace partícipes de la mesa celestial de sus lecturas. Por Alberto Frutos

Cuando William Styron (1925-2006) publicó La decisión de Sophie, era ya un gigante de las letras americanas. La joven promesa que, a la edad de 28 años, se había sometido al interrogatorio de Peter Matthiessen y George Plimpton en The Paris Review era ya el autor del clásico Las confesiones de Nat Turner y estaba a punto de recibir el National Book Award por su epopeya sobre una superviviente del Holocausto, Sophie Zawistowska, católica y polaca, a la que muy pronto pondría rostro Meryl Streep en la película de Alan J. Pakula. Styron tuvo un sueño. “Extraño y apremiante”, lo califica en el prólogo. Todos tenemos sueños, pero luego hay que materializarlos y eso es tan infrecuente como una plegaria La decisión de Sophie atendida (o como un libro excepcional). La protagonista de su sueño era una muchacha a la que él había tratado brevemente en 1947. En su muñeca, un número tatuado, y, en sus ojos, el calvario todavía humeante de los campos de exterminio. Se questa è una donna...

Resurrección

La decisión de Sophie es la historia de ese fantasma que se le apareció a Styron una noche, y es, por tanto, la búsqueda de un cuerpo, una voz y una conciencia para esa muchacha que casaba los pedazos de su vida en una pensión de Brooklyn, junto a un judío desequilibrado, Nathan Landau. En su día, su publicación no dejó indiferente a nadie, y sería una pena que este rescate cayera con tibieza. Aunque ya nada nos importe y pocos dolores nos duelan, podemos sombrearnos unas lágrimas mientras leemos el encuentro entre Sophie y el doctor nazi Jemand von Niemand, hacia el final de la novela. O pintarnos, en otros fragmentos, una sonrisa, porque no hay espacio en el mundo que pueda revocar la esperanza y los aperos para labrarla.

Es una lección de vida, un escrutinio de pérdidas y de pasiones, una resurrección a través de los recuerdos y del silencio.

William Styron quiso personificar con Sophie el horror y el sufrimiento de Auschwitz, que la mayoría de americanos ignoraba todavía en 1947 y aun después. “¿Qué es Owswitch?”, pregunta uno de los personajes. A la tarea de responder a esa pregunta y descifrar ese abismo se aplica el narrador, Stingo o Styron, a lo largo de más de 700 páginas, sabedor de que Auschwitz “solo es impenetrable mientras no intentemos penetrarlo, aunque sea de forma inadecuada”. Ojalá hubiera más libros como este, ya no digo excepcionales, que degradarían el valor de ese adjetivo, sino osados, honestos y representativos, un poco como los hombres de Emerson. Libros que nos hicieran mejores.

La decisión de Sophie
William Styron
Navona. Barcelona (2016).
774 págs. 34 €.

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